De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

20 de diciembre de 2011

Hace 10 años, La Marchigiana prohibía la entrada a políticos

Si hay un restaurante tradicional en Mendoza, ese es La Marchigiana. Es el preferido de empresarios y políticos, que no dudan en ocupar las mesas y sentirse como en casa. 
Hace 10 años, cuando el país se debatía entre continuar como tal o disolverse, por la tremenda crisis fiscal, el Gobierno nacional dejó de girar fondos para los comedores comunitarios, concurridísimos en aquellas épocas de vacas flacas. 
Fernando Barbera era –y es– uno  de los colaboradores más entusiastas de aquella forma de contención social directa que les daba a los más pequeños el derecho constitucional a alimentarse y, de ahí, intentar proyectarse. Cuando comenzaron a escasear los fondos para las cuestiones más elementales, siempre con la intención de pagar deuda y cumplir con las ridículas condiciones del FMI, los pibes quedaron a la deriva. 
Entonces fue cuando Barbera reunió a sus padres y a sus empleados y les planteó la idea: prohibirles la entrada a políticos y funcionarios  públicos a La Marchigiana hasta quese recompusiera el envío de fondos para los comedores comunitarios. La decisión la transmitió a través de una solicitada, que, como era de prever, levantó una polémica afiebrada. 
A 10 años de aquel hito de la fractura entre dirigencia política y sociedad, el dueño del restaurante más tradicional de Mendoza cuenta los porqués de la decisión, los errores que ahora observa y su visión como actor comprometido. 

19 de diciembre de 2011

El 19 y 20 de diciembre del 2001, la prueba de fuego para la Constitución nacional


Tras el estallido del 19 y 20 de diciembre, exactamente 10 años atrás –de lo que se ha escrito muchísimo–, la Constitución nacional debió ponerse al frente de un país al borde de la anarquía y, desde sus páginas, ordenar la sucesión tanto de Fernando de la Rúa como de los que siguieron, hasta Eduardo Duhalde, quien casi completó el mandato del radical.
Fueron dos semanas, 12 días más precisamente, hasta el 2 de enero del 2002, en las que la montaña rusa en la que se había convertido Argentina nos tenía reservadas las curvas más cerradas.
A continuación, un repaso de lo que vivimos en aquel horroroso final del 2001.

1 de diciembre de 2011

Hace 10 años, comenzaba un diciembre imposible de olvidar

El último mes del 2001 se inició con el corralito, medida que tuvo efectos nefastos en la inconducente economía de aquellos años. A partir del 1 de diciembre comenzó a desmoronarse una estructura de poder que duró 25 años, desde marzo de 1976. Día por día, qué pasó en Mendoza y en Buenos Aires aquel verano en el que vivimos en peligro.


Cristian Ortega
cortega@elsoldiario.com.ar

En unos días se cumplirán nada menos que 10 años del estallido del 19 y 20 de diciembre del 2001, cuando la mayor manifestación popular de la historia argentina expulsó del poder a Fernando de la Rúa y puso en tela de juicio a toda la clase dirigente política argentina.

Se trató de la culminación de una matriz económica y política impuesta a sangre y fuego el 24 de marzo de 1976, y que se extendió durante más de 25 años. El fin fue, nada menos, que desarmar el país industrial y justo socialmente que se construyó, no sin enfrentamientos, durante las décadas anteriores.
El modelo de la dictadura que no pudo cambiar Raúl Alfonsín y que profundizó hasta el paroxismo Carlos Menem dejó a uno de los países menos desiguales de América latina al borde de la desaparición –no es una exageración–, con la mitad de su población pobre y tasas de desempleo inéditas, con un Estado raquítico y con sus mayores recursos en manos privadas (y, en su mayoría, extranjeras) tras la década canalla de los 90.
En el 2001, con un patético Fernando de la Rúa, el notorio deterioro de las condiciones de vida y la manifiesta intención de la clase política de no cambiar la matriz económica para nunca ofender siquiera a los organismos internacionales de crédito, fue el año de la furia –sobre todo de la clase media argentina– que tomó las cacerolas y, con una vehemencia inusitada, le pasó factura a los personajes que siempre, indefectiblemente, pusieron primero los intereses del establishment nacional e internacional por sobre el bienestar del conjunto de la sociedad.
A continuación, el repaso de los acontecimientos, en Buenos Aires y también en Mendoza, de un mes que nos encontró a los argentinos preguntándonos por la existencia futura de la República, que vivió, tras el saqueo y las prácticas neoliberales, la crisis político-económica más dramática en 200 años.