De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

27 de octubre de 2011

Carta Abierta a la Junta Militar (24 de marzo de 1977)

Lo que sigue es la memorable carta enviada por Rodolfo Walsh a los corresponsables de medios extranjeros en Buenos Aires a un año del golpe de Estado perpetrado un año antes. Es un documento imprescindible, de lectura obligada para estudiantes de periodismo y periodistas. Está claro que su condición de  "periodista militante" de Walsh era, por lejos, una gran cualidad. Al día siguiente de hacer circular su Carta Abierta, desapareció.



CARTA ABIERTA A LA JUNTA MILITAR

  
1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
   El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
   El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
   Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
   Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.


24 de octubre de 2011

El huracán Jaque

Hasta hace apenas unos días, los dirigentes mendocinos opositores repetían sin cesar que la fórmula del PJ era la "continuidad del gobierno de Jaque". Decían también que "la gestión de Jaque es la peor desde el regreso a la democracia". 

También se insistía con la pésima imagen del gobernador, el malquerido, un tipo que nunca tuvo el carisma ni la habilidad para seducir. Además de todo esto, verdades reveladas, el malargüino ganó en el 2007, en buena medida, gracias a una mentira, relacionada con la inseguridad. Luego pidió perdón, pero la marca quedó imborrable.

Pues bien, algo pasó, algo cambió, algo que parecía muy difícil de ver por los dirigentes radicales y demócratas, sucedió. No fueron pocos también los periodistas y analistas que evaluaban muy mal la gestión Jaque. Entonces, cabe la pregunta, ¿los mendocinos que premiaron al gobernador eligiendo a dos de sus ministros como gobernador y vice, hicieron una lectura diferente sobre la gestión? ¿Por qué dos funcionarios del Gobierno provincial, como Carlos López Puelles y Martín Aveiro, dieron batacazos en Luján y Tunuyán respectivamente? ¿Qué no vieron los críticos del Gobierno provincial que le erraron tan lejos al vizcachazo? Cabe entonces la pregunta retórica: ¿tan mala es la gestión Jaque que los ciudadanos que viven en esta provincia terminan "premiando" a sus hombres, a sus colaboradores, incluso a algunos de sus funcionarios en ejercicio?

El mentado arrastre será expuesto como explicación, pero, entonces, ¿por qué Alfredo Cornejo ganó en Godoy Cruz, reteniendo la intendencia, derrotando a Marcelo Costa, colgadísimo de la boleta celeste de la imbatible CFK y también del Paco y Carlitos?

La subestimación de la decisión del votante fue poco menos que humillante en las últimas semanas de la campaña. Se dijo de todo, entre otras cosas que la gente no tenía idea cómo cortar boleta, cómo votar, cómo completar un voto de siete categorías.

Quedó claro que cuando la ciudadanía elige lo hace pensando, analizando, evaluando. Por los resultados de estas elecciones, quedó claro, la imagen de la gestión Jaque no fue ni por casualidad lo lapidaria que muchos creían y publicitaban. 

19 de octubre de 2011

¿Por qué los periodistas no dicen a quién votan?



A partir de una inquietud personal, que compartí en Twitter hace un par de días, me hice la siguiente pregunta: ¿por qué los periodistas no dicen a quién votan?
Como en todo, los prejuicios son fuertes en el ambiente respecto a la supuesta pérdida de "independencia" y "objetividad" si un trabajador de prensa hace pública su posición política. Y no hablamos de militancia, sino de, simplemente, decir a quién va a dar su voto. Estoy convencido de que una práctica masiva en ese sentido respecto al colectivo de los periodistas, sería nada menos que actuar con la mayor de las responsabilidades ante los ciudadanos a los que informamos, con nuestra limitaciones, prejuicios y también posicionamiento ideológico. 
Como es sabido, en los EEUU, es una costumbre que los diarios más importantes, días antes de las elecciones, "blanqueen" su postura respecto a los candidatos en pugna. Así, a través de las editoriales, manifiestan a quién apoyan y por qué.
El ejercicio periodístico, ha quedado de manifiesto como nunca en este periodo histórico-político en Argentina, nada tiene que ver con la idea de purismo ideológico con el que se automaquilló durante décadas. Los ciudadanos, estimo, valorarán siempre más a alguien que les dice "yo pienso esto" y después informa, que a quienes tras el velo mentiroso de la objetividad hacen complejas construcciones mediáticas en pos de intereses inconfesables. Este palito es el que pisó Clarín, el diario más importante del país, que ha perdido credibilidad en forma notable desde el 2008 a esta parte.
Que el periodista diga a quién apoya en una elección, ¿significa que no podrá hacer su trabajo? ¿O por el contrario estará enriqueciéndolo al hacer más fuerte su compromiso con el lector al no esconder sus convicciones a la hora de escribir, editar y publicar tal o cual noticia? Todos, absolutamente todos los periodistas, pasan por el tamiz de su ideología y formación una noticia antes de presentarla. Ante este dato irrefutable, ¿por qué no decir "yo pienso esto o lo otro", "yo opino lo siguente", "yo voté a tal por esto".
El prejuicio del periodista a esconder sus posiciones políticas lo único que hace, en este particular contexto, es que el ciudadano-lector atento e interesado sólo desconfíe más de una maquinaria informativa que nada tiene de independiente y objetiva.
A continuación, un texto del periodista y politólogo Hernán Brienza (@hernanbrienza en Twitter), publicado esta semana en el diario Tiempo Argentino, que refuerza la idea y deja en claro que no es para nada grave decir qué pensamos y por qué.


PD: Yo voy a votar a CFK. Las razones son numerosas, entre las que comparto las que enumera Hernán Brienza a continuación.