De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

31 de marzo de 2011

“Clarín es el mejor medio humorístico que hay en Argentina”

Por Jorge Hirschbrand y Cristian Ortega


Fue un gran momento en la redacción de El Sol y El Sol Online. Pablo Marchetti tiene toda la onda. Es uno de los fundadores de la revista Barcelona-Una solución europea para los problemas de los argentinos, y anda por Mendoza para dar algunas charlas sobre periodismo y política y para tocar con su banda, Conjunto Falopa.
Barcelona se convirtió, a partir de la guerra abierta entre el Gobierno nacional y varios grupos mediáticos, en una de las pocas publicaciones potables y libres de la contaminación que expele ese conflicto.
“Una vez aclaramos en una de nuestras tapas: somos la diferencia entre vender carne podrida y mandar fruta. Nosotros sólo mandamos fruta”, dispara Pablo, cómodamente echado sobre una silla, lejos de la postura de porteño exitoso que imaginábamos.
Barcelona tiene un estilo que permite decir absolutamente todo con una bajada de línea construida a partir del humor, la acidez, la ironía y el sarcasmo, aunque siempre, siempre, con una dosis importante de verdad.

Urgente: se buscan lectores de la realidad

“No todo está tan bien como dice el Gobierno nacional, pero tampoco está todo tan mal como dice la oposición”. La frase, citada en este mismo espacio, la lanzó Víctor Fayad, de los políticos mendocinos que lee la realidad de una manera particular y con mayor astucia que el oficialismo mendocino.
Los hechos de los últimos tiempos parecen darle la razón al intendente. El microclima en el que viven los dirigentes políticos de la oposición nacional los ha hecho equivocar en gran medida.
Los casos de Catamarca y, sobre todo, de Chubut, ponen de manifiesto lo que venimos sosteniendo desde hace semanas: la oposición debe entregar algo distinto y de mayor calidad para arrebatarle la Presidencia a Cristina y al kirchnerismo.

Ricardito Alfonsín, hoy el candidato “oficial” de la UCR nacional, parece entender el desafío.
El hijo del ex presidente, más allá de no cortar relación con lo más concentrado de la economía argentina, sabe que la pelea será dura, que Cristina tiene mucho por ganar y que sólo interpretando correctamente a la sociedad, manteniendo numerosas medidas del actual Gobierno y emprolijando cuestiones que molestan en la vida cotidiana (inflación, escasez de combustibles) tiene la llave para ganar.

24 de marzo de 2011

Salto de calidad y memoria


La hipótesis que planteábamos la semana pasada sobre la necesidad de la oposición de mejorar cualitativamente lo que propone el oficialismo nacional irrumpió en los últimos días con fuerza, teniendo en cuenta la sospechosa elección en Chubut.
Lo dijo Ernesto Sanz (“Solos no podemos”), lo viene manifestando  Ricardo Alfonsín (quien reconoce varios aciertos de las gestiones K) y lo tuvo que escupir el Peronismo Federal (Felipe Solá fue el más claro).
Esto tiene que ver con otra cuestión con la que venimos insistiendo: en octubre estaremos decidiendo quién será el próximo presidente argentino en un escenario inédito, lejano a las crisis de siempre.
El desafío tendría que afinar la puntería de la oposición, mejorar las propuestas, plantear planes superadores de los logros inobjetables desde el 2003 a esta parte. No alcanza sólo con la crítica relativa de problemas concretos, aunque amplificados hasta el infinito, estrategia que, definitivamente, perdió efectividad en un electorado cada vez más politizado, con una oferta de medios cada vez más amplia –y contrapuesta– y con militantes pululando por todos lados.
El susto, que se mantiene, por los números en Chubut, ha hecho mella en la tropa opositora nacional. Luego del batacazo K en Catamarca, con paliza incluida al radicalismo, los peronistas disidentes esperaban una mano de Mario Das Neves y poder mostrar un sólido triunfo en una provincia propia.

17 de marzo de 2011

Catamarca, la derrota que pulverizó una estrategia

La oposición al Gobierno nacional está más desorientada que nunca. Una elección provincial, que representa menos de 1% del padrón nacional, estremeció las bases del radicalismo, la principal fuerza política con alguna posibilidad de competir con el oficialismo.
Teniendo en cuenta el dato de la derrota radical en Catamarca a manos de la kirchnerista Lucía Coppacci, es evidente que la estrategia opositora no seduce a propios y mucho menos a extraños.
A cuentagotas, los precandidatos de la UCR, Ernesto Sanz y Raúl Alfonsín, van dando pistas insospechadas unos meses atrás. Se están dando cuenta de que la situación general del país no es, ni por asomo, lo dramática que ellos pregonaron en algún momento, envalentonados por el apoyo de grandes medios de comunicación.
La cachetada que significó el triunfo K en Catamarca, la imagen positiva de Cristina Kirchner, el poder de movilización del justicialismo y los referentes provinciales que han vuelto a militar, eufóricos, en las filas oficialistas –un ejemplo es Mendoza– han pulverizado la estrategia. Algunos llegaron, incluso, a comparar este período preelectoral con el 99, cuando el menemato llegaba a su fin, perseguido judicialmente, desacreditado, con los índices de exclusión social por las nubes y ya sufriendo, el país, las nefastas políticas neoliberales. Ni hablar de los numerosos casos de corrupción.

10 de marzo de 2011

Sagrada Vendimia

La semana más importante en el año para Mendoza termina de la peor manera. Una vieja máxima periodística local dice que todo lo que pasa en el Parque General San Martín es noticia porque se trata del “patio” de los mendocinos.
Si trasladamos la idea a la Fiesta de la Vendimia, podríamos afirmar que es, sin dudas, el acontecimiento en el que se posan todos los ojos. Algunos la mirarán de reojo, pero cuenta con tantas actividades en su agenda que siempre algo nos va a atraer.
Ya sea la puesta en escena política o la elección de una bella joven o el espectáculo artístico o los carros o los recitales o la Vía Blanca o la visita de un primer mandatario, alguna de estas cosas seguro nos despierta el interés. Ni hablar de las implicancias económicas que tiene la gran fiesta de Mendoza si la relacionamos con la industria madre de la provincia: el vino.
No debería ser tan difícil que quienes comandan la Provincia entendieran esto. Y que, en consecuencia, actuaran a la altura de una fiesta popular, sobre la que los ojos de la población estarán fijos, analizando, disfrutando y escrutando cada detalle.