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Mostrando entradas de diciembre, 2010

2000-2010: de la desazón a la esperanza

Diez años después es el título de una conocida canción de Andrés Calamaro que el ex gobernador José Octavio Bordón utilizó en la campaña de 1997, cuando buscó un lugar en el Congreso de la Nación. Los “diez años después” hacían referencia a cuando ganó la Gobernación, en 1987, doblegando al radical Raúl Baglini.
Justamente, diez años han pasado desde el mítico 2000, el que marcó el inicio de la década, que mañana termina y deja cientos, sino miles, de cuestiones para analizar.
La luna de miel del gobierno de Fernando de la Rúa ya había terminado a finales del 2000. Acababa de cumplir un año en el poder y los escándalos se sucedían, incluido el mayúsculo, respecto de las coimas en el Senado por la ley de precarización laboral y el portazo de Chacho Álvarez, hasta octubre vicepresidente.

Esa mentirosa versión de la historia y sus juglares actuales

Nada es blanco o negro. El mundo es gris, siempre, en todos los ámbitos. Partiendo de esta declaración sobre cómo vemos, interpretamos, pensamos y repensamos la historia y sus consecuencias, podemos asegurar, igualmente, que hay cuestiones imposibles de relativizar. La razón es simple: el peso de las evidencias, testimonios, documentación de todo tipo y el daño manifiesto de ciertos acontecimientos históricos simplemente hacen incuestionable lo que pasó, cómo pasó y por qué pasó.
Pese a esto, en los últimos días fuimos espectadores de una versión de la historia que muy pero muy pocos se animan a sostener.
Los represores varias veces condenados Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez hicieron apología de la última dictadura militar, de sus crímenes y horrores, y le dieron un espaldarazo incalculable al actual Gobierno nacional. De paso, dejaron entrever que sus interpretaciones políticas son calcadas a las utilizadas cada vez más a menudo por líderes opositores. Sí, todo esto en …

Jugando a creer en teorías conspirativas

¿Es tan obvio? ¿Tan pero tan obvio es que hay movidas desestabilizadoras craneadas desde oscuros sectores? ¿Será así? ¿O algunos nos estamos comiendo una teoría conspirativa que no tienen asidero alguno? Si fuera así, ¿por qué, con qué intención, con qué necesidad? ¿No será anacrónico el mecanismo? En la era de las comunicaciones, sobre todo horizontales, por la monumental penetración de internet, ¿hay chance de que no se sepan cuestiones que pueden hacernos llegar a la conclusión de que hay, efectivamente, golpistas trabajando en contra de un gobierno constitucional?
Supongamos que es así. Los hechos producidos en Capital Federal con ocupaciones de espacios públicos y personeros quién sabe de qué sector incitando a la violencia, con armas, palos y un nivel de violencia altísimo, no hacen más que abonar la teoría del monje negro detrás de todo. No es un secreto que en otros momentos históricos, cuando sólo bastaba un fósforo para que todo estallara, se utilizó una metodología similar. …

El 2011, lindo año para hacer memoria

El cosquilleo ya empezó. De a poco se van definiendo las fechas en que el año que viene deberemos ir a las urnas, una vez más, en ese acto tan simple pero tan importante como es emitir el voto.
La dinámica de los partidos políticos, tanto los tradicionales como los más recientes, ya comenzó a girar, cuestión que se profundizará luego del verano, siempre soporífero para casi todas las actividades.
Aprovechando esa coyuntura, analicemos lo que viene. Otro año electoral y que será, nada menos, el que marque la década luego del estallido del 2001.

Morbo y trapitos al sol

“Uno de mis colegas canciller me dijo: ‘No te preocupes, deberías ver lo que hemos dicho de ti’”.
La frase, reveladora, fue pronunciada por la secretaria de Estado de Estado Unidos, Hillary Clinton, en medio de su pedido de disculpas por los informes que recibió su departamento en los últimos años desde las embajadas de todo el mundo. Estos “cables” fueron los revelados por el sitio Wikileaks esta semana, que utilizó a cinco de los más importantes diarios del mundo para promocionarlos.
Más allá del morbo que produce saber qué se dice en privado sobre gobierno extranjeros y líderes mundiales, en general, en las entrañas del poder norteamericano, convengamos que no se han hecho grandes revelaciones, o mejor dicho, no se han conocido decisiones trascendentes tomadas a base de los informes.