De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

25 de noviembre de 2010

Oposición, deber y perspectiva mendocina

¿Cuál debe ser el rol de los partidos de oposición en una democracia madura? ¿Qué papel deben jugar, a su vez, en vísperas de elecciones generales, en las que se renuevan los cargos ejecutivos de los municipios y las provincias y nada menos que la Presidencia de la Nación? ¿Hay alguna manera de que las peleas internas se den, justamente, en el interior de los partidos y no contaminen al potencial votante, al que poco y nada le importa la enemistad entre dirigentes de una misma agrupación? ¿Podría dirigirse toda la energía que se consume en enfrentamientos entre pares en hacer un plan de gobierno superador al actual, que respete los aciertos, subsane los errores y plantee políticas alternativas a los recurrentes problemas argentinos?
Las precedentes son preguntas retóricas. No tienen una respuesta novedosa ni esperanzadora, ni siquiera se puede esbozar, a partir de ellas, un porvenir acorde al mejoramiento de las condiciones del país y de sus ciudadanos. La razón es simple: se pelea por el poder mismo, no para hacer algo con ese poder, y es allí donde los sectores opositores se dan de cara contra el proyecto kirchnerista, que acumuló poder, recursos, dirigentes, cargos, amistades y hasta prestigio en ciertos ámbitos, nacionales y extranjeros, con una idea definida. Es la gran diferencia entre lo que llamamos oposición y el oficialismo. Nada más, nada menos.

18 de noviembre de 2010

Sobredosis de ciudadanía

Del absoluto y unánime repudio, del asco y el ataque frontal, del que se vayan todos y no quede ni uno solo respecto de la clase política, a los políticos y a la actividad han pasado 15 minutos en términos históricos. Muy poco, casi nada.
Desde los sectores oficialistas, que no son, como en otros tiempos, impresentables personeros pagos y con gruesos prontuarios, se ha repetido hasta el hartazgo que el ex presidente Néstor Kirchner le devolvió valor y trascendencia al debate político, a la confrontación de ideas, de proyectos, de modelos. Que no escatimó armas para que el país volviera a girar en torno a las disputas políticas, que no son otra cosa que la búsqueda eterna de un camino hacia algo mejor, que llegará, indefectiblemente, en el viaje hacia ese ideal.
No están errados los que afirman que Kirchner hizo que los argentinos volvamos a hablar de política. Frente al timorato, mentiroso y amañando “consenso”, es, a todas luces, algo muy positivo.
La frivolidad, la Ferrari, los trajes caros, los viajes para chuparles las medias a las potencias mundiales de otros años no fueron otra cosa que la cortina de humo que los más despreciables políticos argentinos utilizaron para encubrir el saqueo.

11 de noviembre de 2010

Defender a Massera

Murió Massera. Fue el lunes y pasó casi desapercibido. No era uno más de los asesinos, ladrones y usurpadores del poder que vestían uniformes y que saquearon el país. Se trataba de un tipo especial: por la crueldad de sus métodos, por ser el amo y señor de la ESMA, por intentar transformarse en un líder político y ser presidente de la Nación luego de ganar elecciones.
Además fue el jefe de la Marina, la rama de las fuerzas armadas más retrógrada y reaccionaria.
La Marina, justamente, cuenta con el aval de un medio de comunicación de alcance regional que reivindica los horrores de la última dictadura militar. Hablamos de uno de los diarios más importantes y tradicionales del país, La Nueva Provincia, que se edita en Bahía Blanca, ciudad que es, sin duda, el corazón de la Armada Argentina.
Dirigido por Vicente Massot, viceministro de Defensa de Carlos Menem, el diario ha sido muy consecuente con su línea editorial de defensa absoluta de las calamidades de la dictadura militar.

10 de noviembre de 2010

Un deporte que busca nombre

Dedicado a Leo Olguín, 
Mauro Grosso, Seba Caliri, 
Maximiliano Rodríguez, 
Leandro Godoy, Sergio Carminatti, 
Diego Azcárate, Juan Martín Agoglia y Ale Tapia.



Debería tener un nombre propio. Escapar de esa generalidad de juegos que se hacen llamar fútbol pero que no lo son. De salón, callejero, patadita con dos toques, de 11, de 7, de 5, todo tiene como centro de diversión a la impredecible pelota, en diferentes tamaños, colores y textura. También se diferencian, estos juegos, por la superficie en la que se disputan. Todo cambia, menos la redonda, si se practica sobre pasto, tierra o baldosa. Quién no ha hecho un picadito, también, en la arena, al atardecer de un día de playa en algunas de las costas de los dos océanos que solemos disfrutar quienes vivimos por estos pagos.
Volvamos al principio: el juego con pelotita de tenis, que sólo se puede tocar con los pies, en un patio de colegio –de baldosa–, atestado de niños de las más disímiles edades y todos con guardapolvo blanco, debería tener nombre popio.


4 de noviembre de 2010

La última picardía de NK

Era grosso el tipo. Al menos eso se desprende del tendal de desorientados que dejó Néstor Kirchner cuando se le ocurrió morirse, una semana atrás, en El Calafate.
A pesar de algunos pronósticos la gobernabilidad del país no está en juego. Cristina no es Isabelita y no habrá cambio de modelo.
Tampoco habrá “gobierno de unidad” ni baja de la “confrontación”, tampoco se producirán pases masivos del PJ “de verdad” al PJ “disidente”. No pasará nada de lo anteriormente citado, pero sí habrá cambios, y no precisamente en el rumbo encarado desde el 2003.
Muchos de los que le atribuyeron a Néstor Kirchner ser el padre de todas las calamidades que azotan al país deambulan confundidos. No pueden poner a Cristina en ese lugar, porque es una reciente viuda que cada vez que habla conmueve a las mismas doñas Rosas que hasta hace poco la maldecían.
Tampoco pueden agarrárselas con Cristina, porque los sorprendieron las manifestaciones de apoyo al líder muerto y a la presidenta, lo que se transformó, sin dudas, en un importante aval a la gestión de gobierno en sus dos etapas. El error de cálculo fue no ver la foto completa. Si un tipo se la pasa leyendo algunos diarios porteños, se hará la idea de que está en un pseudopaís al borde de la explosión. Pero si se alternan esas lecturas con otras, por ejemplo, con la de los medios oficiales o los medios no enrolados en la pelea feroz contra el Gobierno nacional, se podía prever que la masa de apoyo, crítico o absoluto, al kirchnerismo y al modelo –abstracción que ahora tiene una carga negativa que no tenía cuando “el modelo” era el 1 a 1–, iba a ser tan importante como lo fue.