De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

29 de julio de 2010

Pisoteadores de la institucionalidad

Esta cuestión de los vices creyéndose el hoyo del queque, como dicen los chilenos, me tiene harto.
En el 2007 voté las fórmulas que conformaban Cristina-Cobos y Jaque-Racconto. Por el actual gobernador no tenía muchas expectativas, pero menos tenía por César Biffi y Enrique Thomas. Eso sí, ambas fórmulas para la Gobernación llevaban como cabeza de lista a Cristina y a Cobos.
Sé que muchos prefieren no recordar estas cosas. Mejor no decir que el vicepresidente fue echado de por vida de la UCR por traicionar al partido y aliarse con el justicialismo. Mejor no decir que acompañó sin chistar a Néstor y llegó a ser compañero de fórmula de Cristina por tener una actitud de “sometimiento” total al Gobierno nacional. Hasta que, claro, las papas quemaron, el modelo que apoyaba propuso un avance sustancial sobre la renta extraordinaria de los exportadores de soja y granos, y chau, Cleto no se la bancó.
Las luces de los medios porteños, que marean con facilidad a los que no tienen las cosas claras, fueron una tentación para el ingeniero de la Sexta Sección. Sus aires de tipo común le dieron un rédito importante a nivel imagen y comenzó a soñar con que podría ser presidente, a pesar de algunos detalles, como la traición, primero, a su mentor, Roberto Iglesias; luego a la UCR y, finalmente, a Néstor Kirchner, quien lo puso como candidato a vicepresidente, un error que Cristina le reclamará hasta que la muerte los separe.


En fin, yo lo voté. No me quedó otra. No se puede, aún, cortar boleta y sufragar por el candidato principal de un partido y por el candidato a vice de otro. De ahí los reclamos que desde este espacio vengo haciendo, más que como periodista, como ciudadano. Cobos me defraudó –me “cleteó”, neologismo que da vueltas por ahí–, como a muchísimos otros. Y puso contentos, sobre todo, a los que el pueblo argentino justamente no eligió en el 2007. Qué contradicción, qué locura, qué incongruencia en esta Argentina política divertidísima para analistas y pronosticadores.

19 de julio de 2010

Cuando se deshonran las ideas

La política es el arte de lo posible. O de lo imposible, quién sabe. La máxima, que se ha utilizado y se utiliza hasta el hartazgo para justificar absolutamente todo tiene dueño. La pronunció el político español Manuel Fraga Iribarne, funcionario franquista y fundador del Partido Popular ibérico, que de popular tiene poco, y encarna a la derecha española, esa misma que crucificó al juez Baltasar Garzón por intentar investigar los horrores de la larguísima dictadura de Francisco Franco, que dejó unos 200.000 muertos por cuestiones políticas.
Volviendo a la frase que nos sirve hoy de disparador, su versión completa es la siguiente: “La política es el arte de lo posible; para lograrlo hay que intentar muchas veces lo imposible”.
Fraga Iribarne, insistimos, parte del juego democrático porque no le queda otra, no por convicción, podría haber estado pensando en la política argentina cuando dijo lo que dijo.
Tenemos la certidumbre de que hay personas que ya no entienden nada de lo que les ofrece la política. Andamos por la calle, escuchamos, analizamos, sopesamos los comentarios de la llamada gente común. Es esa inmensa masa de ciudadanos que no se dedica ni a la política ni al periodismo ni está en la elite empresaria que siempre intenta estar un paso adelante de todos no para garantizar su rentabilidad, sino para multiplicarla, a como dé lugar, más allá de los caprichos del sistema.

15 de julio de 2010

Los violentos son los mesurados

Desde hace unos años, los argentinos nos hemos enfrascado en debates interesantísimos sobre temas de fondo.
Si los 90 fueron la fiesta de la pizza con champán, donde la discusión más importante pasaba por si el presidente de entonces debía o no devolver la Ferrari, esta década comenzó y termina con debates donde se producen fuertes choques de ideología, modos de ver y vivir la vida, Política con mayúsculas, en definitiva, que no hace otra cosa que enriquecernos como sociedad.
La década comenzó con esperanza por el cambio de gobierno. Se iba el más corrupto de todos los gobiernos, democráticos y militares, de la historia argentina. Y venía una supuesta gestión honesta, aunque tibia, timorata, sin la fuerza y la convicción para tomar la decisión que debería haber tomado: cambiar la matriz económica que rigió en el país desde 1976.
Eso no pasó hasta que en diciembre del 2001 estalló ese gobierno y se devaluó el peso, de la forma más dolorosa. Recién ahí los argentinos comenzamos a preguntarnos por qué habíamos llegado a esa situación, donde alcanzamos índices de pobreza, indigencia, desocupación y concentración de la riqueza que desconocíamos.
Fue el quiebre con años y años de decisiones tomadas a los tiros y sembrando el terror o, de madrugada, a espaldas de una sociedad que miraba a Miami, viajaba a Miami y compraba cosas en Miami, sin preguntarse cómo eso podía ser, qué consecuencias habría. Así nos fue.

8 de julio de 2010

El partido de Dios manda y muchos obedecen, temerosos

Bien entrado el siglo XXI, es increíble que se sigan utilizando argumentos que tienen a Dios como razón, rector de comportamientos, garante de la humanidad. Es increíble que aún hoy sectores de la sociedad mencionen a Dios en discusiones que tienen que ver con los derechos de hombres y mujeres de carne y hueso, que nada tienen que ver con fábulas universales como lo son la Biblia y la supuesta “palabra del Señor”.
La resistencia a que los ciudadanos de este país tengan los mismos derechos más allá de lo que hagan entre cuatro paredes –donde ni la ley ni el Estado pueden meter la nariz– es un despropósito absoluto. Ni hablar del malestar que genera –me genera– que una institución con tantos pero tantos muertos en el placard siga siendo un factor de poder fortísimo en la sociedad argentina del siglo XXI, con tanta pero tanta agua pasada bajo el puente.
Que no se haya despegado al Estado de la Iglesia en la reforma constitucional del 94 fue la materialización del poder de lobby que tiene el sector, reacio a cualquier avance respecto de derechos civiles que choquen con su “ley”, esa que nos imponen a los que no creemos en un dios ni en una Biblia, y que consideramos que la historia de los hombres la hacemos los hombres, no una entelequia creada interesadamente para mantener el statu quo que le garantiza un poder con el que nadie lo invistió. Increíble.

1 de julio de 2010

Derechos humanos, el aparato y el archivo

A partir de hoy a las 9, Mendoza comenzará a saldar sus deudas con el peor pasado. Un tribunal federal enjuiciará a seis ciudadanos acusados de delitos de lesa humanidad contra cuatro albañiles sanrafaelinos, en el primer debate de este tipo que se da en la provincia, luego de innumerables dilaciones que nos ponen en la cola de jurisdicciones donde se hace justicia.
Luego de idas y vueltas, postergaciones, chicanas e intereses inconfesables, de una vez por todas podremos “disfrutar” como ciudadanos del pleno funcionamiento de la Justicia. Será al sur de la Capital, por una causa sin la envergadura de la que deberá, en algún momento, resolverse aquí, de todas maneras, es una noticia que celebramos con entusiasmo. Nunca es tarde, mal que les pese, por razones diversas y descabelladas, a muchísimos dirigentes, políticos, jueces, ex militares, a algunos medios y hasta a varios periodistas.