De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

9 de octubre de 2006

Es una ventaja conocer al enemigo

Se respira un clima extraño. Denso. Cargado. Que se siente, sobre todo, en algunos ámbitos como el político, en la Justicia federal, en los corrillos periodísticos.
Todo comenzó a partir de la increíble desaparición del testigo Julio López, cuyo testimonio clave en el juicio contra el ex represor Miguel Etchecolatz terminó con la condena de quien fuera la mano derecha de Ramón Camps. Hoy, todo el aparato del Estado lo busca, en lo que se traduce en mucho más que en una averiguación de paradero. Se trata nada menos que de una trascendental prueba para los avances de una democracia que se está haciendo fuerte, muy a pesar de grupejos patéticos que quieren justamente que se revise lo inapelable desde la historia, la Justicia y la moral: el terrorismo de Estado.
La desaparición de López –sobre la que se tejen las más variadas hipótesis– es festejada por lo bajo por los reivindicadores de la última dictadura militar, quienes valoran los “logros” de ese régimen, los que no fueron más que “crímenes y calamidades”, como lo definiera el gran Rodolfo Walsh.

11 de septiembre de 2006

11 de setiembre del 2001: ¿fue todo una mentira?



Lo que sigue es una nota escrita por mi para El Sol, el 9 de setiembre del 2006, sobre las dudas que despertaba –y despierta– la historia oficial de los atentados del 11-S.

A poco de cumplirse un año de los históricos y conmocionantes atentados del 11 de setiembre del 2001 en Nueva York y Washington llegó a las librerías del mundo un inquietante libro, La terrible impostura. Ningún avión se estrelló en el Pentágono, rezaba desde la tapa este trabajo de investigación del periodista francés Thierry Meyssan.
Por contradecir la versión oficial de los hechos, el libro no tuvo demasiada repercusión en los medios estadounidenses ni en las agencias internacionales de noticias, pero se convirtió en material de debate en miles de foros de internet.
El libro contiene, simplemente, datos, preguntas, dudas, detalles, hipótesis y cuestionamientos sobre quién realizó los atentados, quién los financió, cómo se produjeron y cuántas víctimas, en realidad, hubo. La administración de George W. Bush dio como reveladas todas estas respuestas a pocos días de concretarse el primer ataque a la gran potencia en su propio territorio.