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23 de noviembre de 2011

Esto pasa cuando no hay justicia

¿Resucita el pinochetismo en Chile de cara a las elecciones?

Por Mauricio Weibel, de la agencia Dpa


Los ministros, guardaespaldas y seguidores del ex dictador chileno Augusto Pinochet (1973-1990) golpearon esta semana a la política chilena, avergonzaron al Gobierno y defendieron asesinatos cometidos por sus hombres.
La operación, en la antesala de las elecciones municipales del 2012 y presidenciales del 2013, tuvo como eje el homenaje en el Club Providencia al brigadier en retiro Miguel Krassnoff, quien cumple penas de 144 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad.


En torno a ella, rodó la cabeza de una asesora del presidente Sebastián Piñera, quien felicitó a los organizadores del acto a nombre del mandatario, la encargada de gestión ciudadana Andrea Ojeda.
Además, el oficialismo quedó fracturado entre quienes apoyan y rechazan el acto, sin que las directivas de los dos partidos de gobierno, la Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional, lograran consenso para condenar el homenaje.
“Pido disculpas a las víctimas”, dijo en ese marco la diputada de Renovación Nacional Karla Rubilar. “Me parece bien (el acto), corresponde”, retrucó la diputada de la UDI María Angélica Cristi.
Es decir, el pinochetismo logró mostrar su raigambre en los políticos de la derecha chilena, varios de los cuales estuvieron en actos claves de la dictadura.
De hecho, el ministro de Economía, Pablo Longueira, el ministro de la Presidencia, Cristián Larroulet, y el vocero del gobierno, Andrés Chadwick, participaron en el emblemático encuentro de Chacarrillas en 1977, donde el dictador ungió a 77 jóvenes líderes de su régimen.
En medio de la división en el oficialismo, los líderes del pinochetismo además coparon los medios de comunicación, llamando a conferencias de prensa cuando comenzaban los noticieros televisivos.
“No quiero que en Chile el que piense diferente sea aplastado”, reclamó en esa vorágine el alcalde de la acaudalada y capitalina comuna de Providencia Cristián Labbe, un ex represor y guardaespaldas de Pinochet.
La iniciativa, que para el ex presidente de la Cámara de Diputados Antonio Leal es un “claro intento (...) de reaglutinamiento político” del pinochetismo, está cruzada por las promesas que el propio presidente Piñera hizo a cientos de represores durante su campaña.
En una reunión con 400 militares procesados por violaciones a los derechos humanos, el mandatario les prometió revisar sus penas y facilitar su libertad, según los uniformados. Piñera, que no niega el encuentro, dice que sólo dijo que haría cumplir la ley.
La cuestión es que los militares sienten que el tiempo se acaba y que el Gobierno no cumple sus promesas. Y las probabilidades de que la derecha retenga el poder son bajas, dadas las protestas sociales que asolan Chile.
La ofensiva pinochetista es para el Gobierno “un chantaje” para lograr la libertad de sus represores, dijo el ex diputado Antonio Leal. Asimismo, indicó que se exige el perdón a la sociedad. “No se comprometen con entregar antecedentes que permitan esclarecer el paradero de los desaparecidos, no abren la olla de la responsabilidad directa de Pinochet (...) No. Recurren al alegato de la legitimidad de los crímenes”, insistió.
En el plano electoral, la posibilidad de que los líderes actuales del pinochetismo acudan a las elecciones está intacta. Nadie cuestiona el apoyo del oficialismo al alcalde Labbé, organizador del homenaje.
Tampoco a los diputados que respaldaron la defensa de uno de los peores violadores de derechos humanos en la historia de Chile y América Latina, Augusto Pinochet.

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