De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

15 de agosto de 2011

El microclima y la realidad


Iba a escribir esto anoche, con la adrenalina del conteo de votos, ya inmodificable. Pero decidí no hacerlo.
Cuando dejé de ver la TV, Cristina aún no pasaba el 50% de los votos. La diferencia con los segundos era increíblemente amplia, pero no llegaba al mítico 50%. Al otro día, lo primero que busqué fue saber cuánto había sacado la presidenta; 50,07% de los votos emitidos, en una elección con una afluencia de votantes muy importante respecto a anteriores y a todas.
Se me vino a la cabeza la tapa de diario Los Andes del sábado 13. Decía textual: "El 40% de los mendocinos no sabe qué se vota mañana". La operación era clara, estaba a la vista, todo en sintonía con el grupo mediático dueño del diario, Clarín.

La victoria de Cristina ya se anunciaba, pero había un detalle: si era poca gente la que iba a votar, por ejemplo 60% del padrón, luego se utilizaría ese argumento para minimizar el resultado y decir que en octubre sería diferente con todos los ciudadanos con la cabeza 100% en las generales; que las primarias habían sido un "ensayo", una "gran encuesta", un "amistoso". No lo fue.
Que a nivel país haya votado casi el 78% de los empadronados –80% en Mendoza– y que Cristina haya obtenido 50% de los votos, sacándole una diferencia de 38 puntos a los segundos no estaba en los planes de nadie, ni en el de los más optimistas. En el de los enemigos del modelo, obviamente, el escenario que finalmente se dio suena más a pesadilla dentro de otra pesadilla que a las peores de las posibilidades electorales.
Luego de varias horas de cerrados los comicios, de haber leído a casi todos los analistas de los diarios masivos, de haber charlado con amigos y periodistas, está claro que algo no vieron, no vimos, los que deberíamos adelantarnos a los hechos analizando información, preguntando, evaluando.
Que a mi me haya sorprendido un resultado electoral vaya y pase, pero que le haya sorprendido al mayor grupo de medios del país ya es cosa rara.
El punto de partida de la pifia es bastante simple: el microclima en el que se mueve una personas le hace creer que lo que le toca le toca a todos. Ese nos pasa a los periodistas, a los operadores-periodistas y a los operadores políticos y empresariales. ¿Para qué tomarnos el tiempo de salir del microclima si en él tenemos todo? Nos equivocamos, nos empantanamos en supuestas verdades reveladas que, como el domingo, no tuvieron nada que ver con la realidad.
Si uno ojea Clarín -después de muchos meses lo hice ayer- poco menos que vivimos en el norte de México, o en algún país perdido por Dios en el África más profundo. Pero entonces cómo, qué pasó, qué me perdí. ¿Son masoquistas los argentinos que votan en masa a su presidenta que los ha llevado a semejante estado de caos y destrucción?
Es claro que ese miclroclima creado, vivido y autointegrado a la vida de los opositores madiáticos, empresariales y políticos a Cristina y a todo lo que sea K los hizo errar la estrategia y comerse un garrón histórico.
A grandes rasgos, por cuestiones muy de fondo, me gusta la gestión K, aquella y esta, y sé que no me cuentan las verdad los grandes medios. Así y todo me tomó por sorpresa el guarismo final. ¿Qué queda para los que esperaban escuelas vacías y un triunfo oficialistas de unos pocos puntos, digamos 10?
Espero de corazón que este batacazo electoral sirva para algunas cosas. Por el lado del oficialismo, para que se profundice lo que haga falta, para que se vayan descomprimiendo las tensiones del crecimiento, para que la apuesta sea aún superadora sabiendo incluso que enfrente hay poco y nada; por el lado de la oposición política y de la otra, para que se entienda de una vez que con mentiras y operaciones no se puede disputar el poder con unos tipos que tienen internalizado un camino que recorren, militan y hacen día a día. Sólo así los ciudadanos tendremos la posibilidad de elegir sin trampas, sabiendo -al menos la mitad- que el rumbo es este, pero atentos a algo superador y perfectible.
Si esto no ocurre, la oposición se hundirá en su microclima de fantasía, imposibilitada de darnos calidad de discusión, de debate y de ideas.

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