De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

2 de junio de 2011

Paco versus Mula: referentes, antecedentes y la pesada herencia

Las intrigas partidarias, los globos de ensayo y los choques internos en busca de un “carguito” terminaron, al menos, en el primer nivel de candidaturas. Ya están definidas las dos fórmulas que competirán por gobernar a Mendoza desde el 10 de diciembre próximo.
El tiempo de acá a las elecciones es el adecuado para poder comparar, sopesar, analizar y llegar al cuarto oscuro, el 23 de octubre, con una idea clara de qué propone cada candidato y su partido, con las reservas del caso sobre lo que se promete y lo que finalmente se hace.
Pero los candidatos no aparecieron de un día para el otro. Para bien o para mal, cada uno carga con su pasado, el pasado colectivo de su pertenencia partidaria, y deberá enfrentar prejuicios no siempre relacionados directamente con su accionar dentro de la función pública.


iglesias-jaliff. El ex intendente de la Capital, gobernador durante 1999-2003, ex legislador nacional y ex presidente del Comité nacional de la UCR, Roberto Iglesias, será acompañado por el siempre prolijo segundo Juan Carlos Jaliff.
Como casi siempre, el radicalismo sufre en cada período preelectoral por esa debilidad innata que tiene al internismo descarnado.
No fue fácil elegir a la fórmula sin llegar al enfrentamiento directo vía urnas. Pero, finalmente, se optó por el experimentado Mula, quien, justamente, hizo honor a su apodo y no dudó un segundo en su intención de ir por la Gobernación, vía acuerdo o internas.
En una conversación informal con este cronista, Iglesias se mostró de acuerdo en que deberá dar explicaciones por algo que le cayó encima. La Alianza, Fernando de la Rúa y el derrumbe de ese gobierno nacional (y de aquel modelo) lo encontraron a Iglesias en el sillón de San Martín, intentando que la provincia, literalmente, no se le prendiera fuego.
En términos históricos relativos (siempre son relativos), Iglesias quedó en el inconsciente popular como un luchador, un tipo que bailó con la más horrible de la fiesta y salió bien parado.
Hasta los más duros críticos de los dirigentes políticos, que suelen ser ciudadanos que tiran definiciones sin mucho análisis, aún lo preservan a Iglesias al recordar que bajó los sueldos estatales y que tuvo que crear un bono –el Petrom– para cumplir con las obligaciones del Estado provincial.
El pencazo mayor para Iglesias y Jaliff en el fragor de la campaña vendrá, no por su gestión en la provincia, sino por su alineamiento con aquel lastimoso gobierno nacional encabezado por De la Rúa.
Los memoriosos y asiduos a las hemerotecas encontrarán una foto llamativa en la tapa de Los Andes del 11 de diciembre del 2001. Se lo ve a Iglesias y a De la Rúa sonriendo. Era cuando comenzó el llenado del Dique Potrerillos. Nueve días después, el país estalló.
El error político de la Alianza, de por sí un rejunte de egos e ideologías, fue no leer que el modelo, aquel modelo, estaba agotado desde años atrás. Iglesias fue parte de los que fallaron en el diagnóstico, y terminó pagando, en el pago chico, las consecuencias del estallido.
Claro que, cuando las encuestas le sonreían a radicales y frepasistas, pocos se pararon a analizar cómo sacar al país de la tremenda recesión y desigualdad a la que lo había llevado la Convertibilidad y el endeudamiento crónico que la sostenía. Iglesias fue parte de aquellos que no vieron a tiempo que lo que estaba agotado no sólo era el menemismo, sino también el mentado modelo.
Queda por ver qué discurso adoptará Iglesias en un contexto nacional político y económico diametralmente opuesto a aquel.
La figura nacional que la fórmula provincial de la UCR deberá publicitar en Mendoza es un punto, por ahora, oscuro.
Ricardo Alfonsín no convence, y no parece tener el peso político para enfrentarse y ganarle, todo indica, a Cristina Kirchner.
La figura del “hijo de” se ha ido desdibujando al bastardear su discurso de propuesta progresista, mientras coquetea con Francisco De Narváez para que sea su candidato a gobernador de Buenos Aires.
Está claro que los no kirchneristas preferirían una propuesta en líneas generales coincidente con el modelo económico, pero con diferente intérprete político, que inclinarse por un referente de la derecha nacional, esa que sigue teniendo un fuerte tufo a menemismo, neoliberalismo y pro sector financiero, y que, además, añora los 90.
El desafío para Roberto Iglesias es armar un discurso de campaña poniendo el acento en la cuestión provincial haciéndose el distraído con un referente nacional que despierta tantas, pero tantas, dudas.

pérez-ciurca. La otra fórmula con posibilidades de imponerse el 23 de octubre es la conformada por Francisco Paco Pérez y Carlos Ciurca. Se trata de un binomio inteligentemente armado. Por un lado, el joven profesional con el ineludible perfil “peroganso”, que siempre exige el mendocino medio, pero acompañado por uno de los más puros exponentes del peronismo tradicional, refinado en los últimos años, pero con el alma atada, inseparable, al viejo y querido bombo.
Los cascotes que recibirán los candidatos oficialistas vendrán por las falencias de la gestión provincial de la que forman parte.
Celso Jaque ha hecho del trabajo y del esfuerzo su marca registrada: es hora de mostrar eso y mucho más. La puñalada rastrera que significó aquella promesa inicial de la baja del delito que no pudo cumplir en el plazo que se autoimpuso, marcó la relación con la sociedad mendocina. Jaque –y sus muchachos– aún no reciben el perdón, pese a que dejará a Mendoza con obras de envergadura que cambiarán la fisonomía de la provincia.
Justamente, la batería de inauguraciones que se concentrará en los 45 o 30 días antes de las generales les servirá a Pérez y a Ciurca para mostrar lo mejor de la gestión actual. El desafío es despegar a Jaque de las obras de Jaque. Complicado, pero posible si se afina la creatividad propagandística de los cráneos de la campaña –Alejandro Cazabán, Jorge Tanús y Eduardito Bauzá–.
La gran ventaja de Pérez y Ciurca es la debilidad de Iglesias y Jaliff. Irán en la misma boleta que Cristina Kirchner, si es que la presidenta se decide a ir por la reelección, algo que muchos descuentan.
La imagen de la mandataria está por las nubes, el corte de boleta nunca ha sido determinante en una contienda nacional-provincial y el piso histórico del peronismo son las claves para que el PJ local sueñe con repetir el triunfo del 2007.
Sí aparecen interrogantes si se hila fino en la búsqueda del ADN K, tanto en Pérez como en Ciurca.
Los chisporroteos con Guillermo Carmona por el nivel de empatía con la gestión nacional han hecho dudar a más de uno sobre si la fórmula del PJ es o no el reflejo sin imperfecciones de Cristina Kirchner en Mendoza.

final abierto. Todo indica que el resultado de las elecciones del 23 de octubre en Mendoza será parejo. Ambas fórmulas tienen ventajas y desventajas. Ojalá que esta paridad haga que las propuestas de gobierno, los planes concretos y una comunicación franca con la sociedad hagan inclinar la balanza para un lado u otro. Lo que planteamos es nada menos que, de una buena vez, la campaña se base en ideas y no en chicanas, ni prontuarios ni lloriqueos respecto a las pesadas herencias, lejanas o cercanas.

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