De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

31 de marzo de 2011

Urgente: se buscan lectores de la realidad

“No todo está tan bien como dice el Gobierno nacional, pero tampoco está todo tan mal como dice la oposición”. La frase, citada en este mismo espacio, la lanzó Víctor Fayad, de los políticos mendocinos que lee la realidad de una manera particular y con mayor astucia que el oficialismo mendocino.
Los hechos de los últimos tiempos parecen darle la razón al intendente. El microclima en el que viven los dirigentes políticos de la oposición nacional los ha hecho equivocar en gran medida.
Los casos de Catamarca y, sobre todo, de Chubut, ponen de manifiesto lo que venimos sosteniendo desde hace semanas: la oposición debe entregar algo distinto y de mayor calidad para arrebatarle la Presidencia a Cristina y al kirchnerismo.

Ricardito Alfonsín, hoy el candidato “oficial” de la UCR nacional, parece entender el desafío.
El hijo del ex presidente, más allá de no cortar relación con lo más concentrado de la economía argentina, sabe que la pelea será dura, que Cristina tiene mucho por ganar y que sólo interpretando correctamente a la sociedad, manteniendo numerosas medidas del actual Gobierno y emprolijando cuestiones que molestan en la vida cotidiana (inflación, escasez de combustibles) tiene la llave para ganar.


Ahora, con el camino liberado hasta el 14 de agosto –un siglo en términos políticos–, Alfonsín puede terminar de encolumnar a todo el partido tras de sí, aprovechando la señal de debilidad de Ernesto Sanz, quien se bajó de la preinterna del 30 de abril. Alfonsín, además, debe hacerlo explotando las debilidades de Julio Cobos.
La movida de Sanz, quien se ilusionó con tener alguna posibilidad por la gran atención mediática que acaparó, otra vez deja al radicalismo mal parado. Los muchachos de la boina blanca se esfuerzan en transmitir que el partido sufre de inestabilidad crónica, que las renuncias están en su ADN y que las peleas veraniegas de vedetes no tienen nada que envidiarles a los gritos histéricos que se escuchan puertas adentro del comité. Así es muy difícil mostrar un proyecto superador, con intérpretes con autoridad y pericia, frente al aceitado aparato de poder del peronismo gobernando, con una líder que tiene, según una encuesta encargada por Perfil, casi la misma imagen positiva que cuando asumió.

“nueva política”. Respecto del Peronismo Federal (PF), el escándalo mayúsculo en Chubut puso de manifiesto que nada tienen de la declamada “nueva política”. En Mendoza, el peor parado es Cristian Racconto, fan número uno de Eduardo Duhalde y desdibujado luego de las trapisondas sospechosas de Mario Das Neves y sus referentes.
Mauricio Macri, por su parte, no puede revertir todavía su imagen política para mejorarla. En una conferencia de prensa que acaparó la atención de la Capital Federal, anunció las elecciones domésticas en medio de las vacaciones de invierno. A su vez, no dijo nada de nada respecto de quién va a ser su candidato, si Gabriela Michetti u Horacio Rodríguez Larreta. No lo hizo porque está especulando presentarse a la reelección como jefe de Gobierno porteño y como candidato a presidente. Un movimiento que deja más dudas que certezas.

pero, ¿qué pasó? Saber entender el humor social, buscar la información que no se publica o minimiza, analizar desapasionadamente el modelo económico, su proyección y fortalezas, sacarles la ficha a los análisis políticos interesados, pueden ser caminos para que la oposición nacional comience a construir una alternativa.
El cálculo erróneo de creer que el kirchnerismo terminaba en el corto plazo luego de la derrota en la puja con el “campo” le dio aire al Gobierno nacional, retomó la iniciativa política y sedujo, como nunca antes, a amplios sectores de la clase media, a los que les encanta autocalificarse de progres.
Y comenzaron los cascotes a la oposición, desprevenida y confiada. Ley de Medios y Matrimonio Igualitario, Asignación Universal, Bicentenario, índices macroeconómicos y algunas cosas más comenzaron a jugar a favor del gobierno de Cristina. Más tarde, la muerte de Kirchner y su despedida multitudinaria golpearon otra vez a la oposición.
No eran pocas las señales que con el pataleo permanente y la refutación de medidas altamente reclamadas, populares, y en muchos casos justas, no supieron leer los líderes opositores, hoy con el bolsillo lleno de preguntas.
Para colmo, no hay quien muestre un poco de lucidez política. La paliza a los radicales en Catamarca, la impresentable elección en Chubut, la muestra de debilidad de Sanz y las cavilaciones de Macri terminan de cerrar un panorama categórico.

¿y por casa? Si la incógnita en Mendoza respecto de los candidatos a gobernador era importante hasta el martes, desde ese día ya es mayúscula. No son pocos lo que especulan con la postulación de Ernesto Sanz a la Gobernación, lo que pondría en una incómoda situación a Alfredo Cornejo.
La incertidumbre que acompaña a Cobos desde hace meses también enturbia el panorama de la UCR mendocina. Es decir, y repetimos, el radicalismo no transmite una gota de seguridad.
Por el lado del justicialismo, el festival de candidatos parece que va a continuar unos días más. Vino el Chueco Mazzón, tiró algunas orejas pero no dio ningún ultimátum. Prefirió que los chicos arreglen las cosas solos, por ahora.
¿Estarán a la altura, los peronistas que se han lanzado a gobernar Mendoza? El panorama no es simple: nunca Cristina sintió que el peronismo mendocino era K. Jamás. Y ahora, con un panorama nacional muy favorable, los seguidores del General en la provincia están desorientados. Todo eso por ser, en general, tibios.
Por el lado del Partido Demócrata... nada.
Es hora de certezas. Conseguir un voto es un acto de seducción, ni más ni menos. Y el que empiece último llevará las de perder.

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