De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

10 de marzo de 2011

Sagrada Vendimia

La semana más importante en el año para Mendoza termina de la peor manera. Una vieja máxima periodística local dice que todo lo que pasa en el Parque General San Martín es noticia porque se trata del “patio” de los mendocinos.
Si trasladamos la idea a la Fiesta de la Vendimia, podríamos afirmar que es, sin dudas, el acontecimiento en el que se posan todos los ojos. Algunos la mirarán de reojo, pero cuenta con tantas actividades en su agenda que siempre algo nos va a atraer.
Ya sea la puesta en escena política o la elección de una bella joven o el espectáculo artístico o los carros o los recitales o la Vía Blanca o la visita de un primer mandatario, alguna de estas cosas seguro nos despierta el interés. Ni hablar de las implicancias económicas que tiene la gran fiesta de Mendoza si la relacionamos con la industria madre de la provincia: el vino.
No debería ser tan difícil que quienes comandan la Provincia entendieran esto. Y que, en consecuencia, actuaran a la altura de una fiesta popular, sobre la que los ojos de la población estarán fijos, analizando, disfrutando y escrutando cada detalle.


Hasta el domingo, el Gobierno provincial había hecho todo bastante bien en términos políticos y populares. Las celebraciones previas, la Vía Blanca, el Carrusel, el desayuno de la Coviar, el Agasajo de Bodegas de Argentina y el Acto Central, con elección incluida, estuvieron muy bien. No hubo grandes problemas y en el aire de la Casa de Gobierno se percibía aroma a triunfo.
No fue poca cosa la visita de Cristina Kirchner en época de encuestas simpáticas. La presidenta, como casi siempre, dio un sólido discurso, derrochó autoridad, indagó en la política local, le hizo un guiño al intendente Víctor Fayad y, como si fuera poco, miró el paso de todos los carros vendimiales en el Carrusel. Mejor imposible para un maltratado y malquerido Gobierno provincial.
Recién el domingo al mediodía comenzaron a escucharse reproches. Fueron por la presencia del gobernador Celso Jaque en la bacanal de egos, fortunas e hipocresía que organizan desde hace cuatro años Daniel Vila y José Luis Manzano en la estancia San Isidro, esa que no paga impuestos y se abastece de agua pública.
Jaque quiso quedar como un tipo sin escrúpulos al brindar, avalar y bailar con los empresarios a los que su mano derecha, Alejandro Cazabán, acusó de extorsionadores en la Legislatura. Eso sí, la mano derecha de Jaque no apareció. Hubiera sido demasiado violenta la burla.
Durante la transmisión en vivo por Canal 7 de esa especie de remate de solidaridad –donde las mayores donadoras de plata eran las mismas empresas del grupo, en algo así como cambiar las monedas de bolsillo–, las redes sociales ardían con comentarios impublicables sobre Jaque, Vila y Manzano.
Igual, y como pasa habitualmente, la memoria es corta para estas cuestiones. No alcanzan ni el tiempo ni el espacio para guardar en la mente las relaciones peligrosas de cada político. Si no hubiera ocurrido lo del domingo por la noche, quizás, esa tarde de asado y recital del Puma Rodríguez hubiera quedado como la mancha para Jaque en la Vendimia 2011. Pero no. Lo peor estaba por venir.
El papelón de la suspensión de la primera repetición por una absurda protesta y, luego, la eliminación del calendario de la segunda repetición por decisión del Gobierno hicieron retroceder cientos de puestos al malargüino. Es que con la Vendimia no se jode. Pero jodieron, unos y otros. Ahora queda esperar, como siempre, cómo será procesado este bochorno cuando la sociedad se ponga a tono con las elecciones.

incertidumbres. Y hablando de política, aún intentamos entender por qué algunos intendentes están convencidos de que si su candidata gana la corona nacional de la Vendimia, poco más que se convierten en estadistas. El rédito político cuando tal o cual reina gana es absolutamente relativo y pasajero. Alfredo Cornejo, seguramente, habrá tirado alguna frase ofensiva a sus rivales vendimiales, pero de ahí a creer que la impactante Gabriela Koltes será su carta ganadora, hay un trecho.
El que se quedó con el traje atragantado fue el jefe comunal de Guaymallén, Alejandro Abraham. Dicen los que lo vieron de cerca y lo conocen que no se pone corbata ni para ir a un velorio, pero que el sábado en la noche lucía como el más elegante de la tropa gobernante. “Pero, che, disimulá un poco”, le dijo otro intendente. Es que, Abraham estaba tan convencido de que su reina ganaría –quedó a un vo to de la godoicruceña– que optó por el traje para lucirse en las fotos. Casi lo logra.
Otro que aprovechó la fiebre vendimial para tirar frases fuera de micrófono, pero con toda la intención de que se publicaran, fue Alejandro Cazabán, desconocido precandidato a gobernador.
“Lo único que puedo decir es que hoy soy más candidato que ayer”, le dijo a un grupo de periodistas en el devaluado Agasajo Vendimial de Bodegas de Argentina.
En el encriptado lenguaje del secretario de la Gobernación, esa frase quiere decir que Cristina lo bendijo. O, al menos, no le dijo que no podía pelear por la candidatura. Eso en el mundo peronista K es muchísimo.
Habrá que esperar, una vez más, para ver qué de cierto hubo en la frase de Cazabán.
Ricardito Alfonsín aprovechó la Vendimia para mostrarse en tierras de su rival interno, Ernesto Sanz. Ambos estuvieron en el desayuno de la Coviar, escuchando a Cristina, pero sólo el hijo del ex presidente fue a visitar a los grandes bodegueros a Dante Robino, en Perdriel.
“Entonces, a ver si entiendo, ¿si usted dice que de la interna con Sanz va a salir el candidato a presidente de la UCR, entonces, Cobos debería ir con otro partido a las generales? ¿O no?”, se le consultó al precandidato. Así, esta pregunta, luego de que Alfonsín repitiera, entre copa y copa, que él sería el candidato de la UCR luego del 30 de abril, dejó al bonaerense desconcertado. “No sé, no sé, habría que preguntarle a él”, dijo, haciendo referencia a Julio Cobos.
Pasando en limpio: según Alfonsín y Sanz, quien gane el 30 de abril será el candidato de la UCR a la Presidencia, o sea, no el precandidato que deberá imponerse en las internar abiertas, simultáneas y obligatorias del 14 de agosto según la nueva Ley Electoral Nacional. Es decir –y juramos que estamos intentando ser claros–, Cobos debería armar otro partido para competir, porque ni Sanz ni Alfonsín se presentarán en agosto. ¿Para qué, si el único candidato de la UCR se define antes y puertas adentro? Todo es muy complicado en el radicalismo, tanto que ni el mismo Ricardito lo tenía claro.

antológica. La semanita vendimial, con todos los condimentos que hemos intentado agrupar y los cientos que nos quedan afuera, dio inicio al año formal en Mendoza. Se trata de un año particular, políticamente muy interesante y clave para definir el futuro del país y de la provincia.
Como hemos dicho en este espacio más de una vez, está en nuestras manos votar con todas las cartas sobre la mesa y evaluando, comparando y haciendo memoria. Ojalá que esta humilde campaña de concientización dé sus frutos.

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