De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

17 de marzo de 2011

Catamarca, la derrota que pulverizó una estrategia

La oposición al Gobierno nacional está más desorientada que nunca. Una elección provincial, que representa menos de 1% del padrón nacional, estremeció las bases del radicalismo, la principal fuerza política con alguna posibilidad de competir con el oficialismo.
Teniendo en cuenta el dato de la derrota radical en Catamarca a manos de la kirchnerista Lucía Coppacci, es evidente que la estrategia opositora no seduce a propios y mucho menos a extraños.
A cuentagotas, los precandidatos de la UCR, Ernesto Sanz y Raúl Alfonsín, van dando pistas insospechadas unos meses atrás. Se están dando cuenta de que la situación general del país no es, ni por asomo, lo dramática que ellos pregonaron en algún momento, envalentonados por el apoyo de grandes medios de comunicación.
La cachetada que significó el triunfo K en Catamarca, la imagen positiva de Cristina Kirchner, el poder de movilización del justicialismo y los referentes provinciales que han vuelto a militar, eufóricos, en las filas oficialistas –un ejemplo es Mendoza– han pulverizado la estrategia. Algunos llegaron, incluso, a comparar este período preelectoral con el 99, cuando el menemato llegaba a su fin, perseguido judicialmente, desacreditado, con los índices de exclusión social por las nubes y ya sufriendo, el país, las nefastas políticas neoliberales. Ni hablar de los numerosos casos de corrupción.


Hoy, la situación es completamente diferente. La iniciativa a toda prueba del kirchnerismo superó la dura derrota a manos del “campo” y sus fans y parió medidas centrales, que, de la mano de una idea de matriz económica diametralmente opuesta a la de los 90, está logrando, paulatinamente, el favor popular.
Quizás, el error del radicalismo sea no ver con claridad esta coyuntura. Como nunca desde la vuelta a la democracia –sacando la contienda del 2007–, la campaña presidencial debe centrarse en propuestas superadoras y no en cómo alejar al país del inminente abismo.
Víctor Fayad, un provocador nato, resumió el panorama con una certera frase el lunes: “Puede que al país no le vaya tan bien como dice el Gobierno nacional. Ahora, de lo que estoy absolutamente seguro es de que no le va tan mal como dice la oposición”.

¿minimizar o maximizar? El kirchnerismo nacional gozó con el resultado en Catamarca, y el radicalismo se llenó de dudas. El domingo vota Chubut, donde se repite sólo un contrincante. Quizás, el candidato de Mario Das Neves logre lo que no pudo Eduardo Brizuela del Moral en Catamarca: derrotar al candidato K, Carlos Eliceche.
En definitiva, se trata de una de esas contiendas que excitan a los kirchneristas, donde se juega a todo o nada, rescatando el espíritu político de Néstor Kirchner.
Si otra vez les sale bien la movida, el Gobierno nacional y sus seguidores habrán derrotado al radicalismo y al peronismo disidente, todo en una semana. Pero si no, por la magnitud que le dio el círculo K al triunfo en Catamarca, deberá tragarse el sapo si el triunfador es el pollo de Das Neves, Martín Buzzi.
Son los riesgos que se corren al no controlar las emociones y, sobre todo, las declaraciones.
De todas maneras, los radicales la tienen más complicada, porque la revancha no es inmediata. Y eso duele.
No obstante, ya está claro que el sacudón fue fuerte. Tanto Julio Cobos como Ernesto Sanz acusaron recibo y actuaron en consecuencia. El más inteligente fue Ricardo Alfonsín, quien mandó a decir que no se puede traspolar una elección en Catamarca con los comicios nacionales. Nadie le hizo caso.

me subo, me bajo. Otra consecuencia palpable de la elección catamarqueña más famosa de la historia es la incertidumbre que invade a Julio Cobos.
Las opciones se le van agotando al vicepresidente, quien salió a “admitir” que podría no ser candidato a presidente, más allá de que nunca se lanzó, siempre y cuando esa decisión sea “la mejor” para el partido.
Pidió también que no se hicieran las preinternas entre Sanz y Alfonsín y que se armara una lista de consenso.
Como era de esperar, los correligionarios rechazaron su idea. Sin embargo, es interesante analizar la movida de Cobos. El ex gobernador de Mendoza sabe que sólo un milagro podría colocarlo como candidato de la UCR, y un segundo milagro haría falta para vencer a Cristina (si se presenta) en octubre.
El camino de la lista de consenso le pareció a Cobos una buena idea. Lo que, quizás, no se preguntó el vice antes de hablar con la prensa es qué podría negociar con Sanz y Alfonsín. Está claro que el primer puesto (la candidatura a presidente) sería para el que mejor mide –Alfonsín–, quien, a su vez, ni por casualidad aceptaría a Cobos como vice –el porqué es evidente–. A su vez, Sanz podría ser el compañero de Alfonsín, ya que le garantiza una larga luna de miel con los grandes medios. ¿Entonces, Cobos qué? Es la casa o la Gobernación de Mendoza. Y ahí sí, a devolver favores, a asegurar cargos, a enfrentarse a Roberto Iglesias y a Víctor Fayad, a darse de cara con una realidad provincial muy diferente de todo lo que ha vivido en los últimos años. Por todo esto, insistimos, ¿habrá pensado Cobos qué se venía si le llevaban el apunte con la lista de consenso?

quién es más k. Si hay algo que cuesta identificar es un claro referente K en Mendoza, alguien que tenga ese particular ADN que mezcle peronismo con kirchnerismo. Celso Jaque no lo tiene, eso está claro, y, entre los que dicen querer ser candidatos, hay pocos que puedan mostrar algún rasgo K, cuestión clave a la hora de recibir la bendición –y los fondos y los militantes y los actos y los carteles– de la Casa Rosada.
Hace unos días estuvo en la provincia Juan Manuel Abal Medina, secretario de Medios y Comunicación de la Presidencia, un tipo muy cercano a Cristina. En charlas informales tiró, medio en broma y medio en serio, que el mejor candidato que podría presentar el Frente para la Victoria en Mendoza es ¡Víctor Fayad! Sí, sí, el Viti. Es evidente que los reiterados elogios a la presidenta y los guiños a las medidas nacionales llegan a la Rosada.
Abal Medina reconoció con esa declaración –informal– que en el círculo K gusta la forma de hacer política de Fayad, tan lejana al estilo cansino, tibio y dubitativo del Gobierno provincial.
Se trata de una movida muy osada pensar que Fayad podría ser el candidato K, y eso lo saben quienes arman desde Capital Federal. Entonces, ¿qué peronista tendrá la bendición de Cristina y todo lo que ello conlleva? “Nuestro candidato en Mendoza va a ser Guillermo Carmona”, afirmó Abal Medina, ya más serio y en forma no tan informal. Quizás sea, quizás no, lo cierto es que la definición de un hombre tan cercano al poder central es todo un dato que Carmona ya está explotando y sus rivales, sufriendo.

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