De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

27 de enero de 2011

Cobos en su laberinto

Si el futuro de Julio Cobos en la política argentina parecía ser promisorio luego de su ruptura con el kirchnerismo, en julio del 2008, de la mano del Campo, hoy es una gran incógnita, con una dosis de incertidumbre altísima.
Parece rodeado el ingeniero de la Sexta Sección, quien no logra transformar su carisma, hecho a medida de la clase media argentina, en fuerza electoral. Quizás, justamente su confianza ciega en su pálpito y su buena estrella son lo que lo ha llevado a dar pasos en falso, uno tras otro, lo que lo pone en una situación complicadísima: quedarse sin la simpatía popular ni la estructura partidaria, ambas cuestiones imprescindibles para competir –y ganar– en las grandes ligas de la política argentina.
El Comité nacional de la UCR decidió suplantar una ley nacional –como la nueva Ley Electoral– por una resolución partidaria, que establece internas abiertas el 30 de abril entre Ernesto Sanz y Ricardo Alfonsín.
Cobos hace dulce en sus argumentaciones para no participar en esa previa electoral, justamente pegándole donde más le duele al radicalismo: en la violación de la institucionalidad –una ley de la Nación–, que el partido dice defender por sobre todas las cosas.
Ambos bandos tienen sus razones de peso: por un lado, los radicales que nunca fueron expulsados del partido –Sanz y Alfonsín– interpretan que competir en las internas abiertas y simultáneas el 14 de agosto, como lo establece la ley nacional, los pondrá en desventaja respecto del oficialismo, que está lanzado a la campaña con todas las armas que da el manejo del Estado, índices de crecimiento históricos y una situación macroeconómica muy sólida.
Desde lo político es un argumento atendible el razonamiento que hacen Sanz y Alfonsín. Mientras más tiempo tenga la fórmula del radicalismo para hacer campaña, más posibilidades tendrá de acercarse a los buenos número que hoy muestra Cristina Kirchner.
La gran pregunta es: ¿qué sucederá el 14 de agosto? ¿El candidato radical se tendrá que enfrentar a Julio Cobos en esa fecha, la que marca la Ley Electoral?
El vicepresidente manifiesta argumentos formales para socavar las internas abiertas de la UCR el 30 de abril. Cuestiona que no se planteen modificaciones a la Ley Electoral si se cree que perjudica a algún sector político. Y da en el hueso cuando cuestiona la decisión de Sanz y Alfonsín –y del radicalismo orgánico–, al hacerles ver la contradicción entre lo que dicen y lo que hacen: “He escuchado muchas voces acerca de que no hay voluntad política para el cumplimiento de la ley (Electoral). El radicalismo –partido que representa la institucionalidad, la democracia, el respeto a las normas, leyes y al Estado de derecho, entre otros valores– debe velar por el efectivo cumplimiento de la misma y seguir preservando el rol de garante institucional que la sociedad le reconoce”.
Con este párrafo, Cobos le factura a Sanz y a Alfonsín poco más que ser piratas institucionales que se pasan por donde quieren una ley nacional. Buen golpe del ingeniero.
Por otra parte, el vicepresidente les enrostra a sus correligionarios: “Todos habíamos acordado armar primero un programa de gobierno, pero los únicos que cumplimos somos nosotros. ¿Cómo vamos a armar un acuerdo electoral sin programa? Esto sólo nos va a hacer perder tiempo”.
Lo que no dice Cobos es la razón política y –digamos– operativa que tiene para rechazar competir en la interna radical.
Si lo hiciera, debería dejar su cargo de vicepresidente de la Nación, y con él, los aviones, los despachos, la estructura de prensa del Senado de la Nación y la partidas presupuestarias que maneja gracias a su cargo. O sea, quedaría a la intemperie absoluta desde la logística para continuar con su informal campaña.
La otra cuestión que Cobos no dice es que apuesta todo lo que tiene a las primarias del 14 de agosto. Por el mecanismo que se empleará –estima Cobos–, el aparato de la UCR, que no lo quiere ni un poquito, podrá ser contrapesado por los votos de los independientes, el sector en el que Cobos confía ciegamente.
Ese día, el 14 de agosto, las primarias será abiertas –cualquier ciudadano no afiliado puede votar a cualquier precandidato–, simultáneas –sólo se podrá votar una vez– y obligatorias. Aquí, en el tercer punto, está la clave del plan de Julio Cobos para llegar a ser el único y oficial candidato de la UCR.
Confía en los votantes independientes y en escaparle al desprecio que el radical orgánico siente por él.
La jugada es arriesgada, sobre todo porque tendrá que enfrentarse al ganador entre Sanz y Alfonsín, que vendrá fortalecido y con meses de campaña encima.
O quizás no haga falta esa contienda: si Cobos arma su propio partido –otro más–, podría gambetear al peso pesado radical. Claro que, como nada es sencillo en el sainete blanco y rojo, esto significaría dos cosas: primero no contar con el aparato radical, federal y orgánico; y segundo, tener que definir en las generales la pelea con otro candidato con ADN radical, emulando lo que hace el peronismo desde hace años: obligar a todos los argentinos a definir sus peleas en las generales.

exaspera. Más allá de las argumentaciones de uno y otro bando, el vicepresidente de la Nación sigue poniendo nerviosos, como mínimo, a quienes aún lo acompañan. Luego de reunirse con Ángel Rozas, a cargo de la presidencia de la UCR nacional, Cobos afirmó: “En caso de ser candidato, iré directamente a las primarias abiertas y simultáneas del 14 de agosto, como lo señala la ley”.
La falta de definición del ingeniero sobre si va a competir por la Presidencia está agotando la paciencia de muchos dirigentes que lo acompañan. Le cuestionan la estrategia –que se basa en sus “pálpitos”– y se muestran cada vez más preocupados por la monumental exposición que está teniendo Ernesto Sanz, sobre todo en los medios más enfrentados al Gobierno nacional. Esa ventaja que está dando Cobos podría ser irremontable.
El panorama no es alentador para el ex mandatario mendocino, por eso se ha vuelto a oír, ya no en susurros, la posibilidad de que el ingeniero compita por la Gobernación en caso de quedar en el camino en la durísima interna radical.

1 comentario: