De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

20 de mayo de 2010

Asignación por hijo y matrimonio gay, incómodos para Cobos

Como hemos dicho en este espacio, vivimos un momento histórico muy interesante, repleto de debates trascendentes, todo lo contrario a lo que pasó en los traumáticos 90.
Política, economía, pobreza, medios, distribución de la riqueza, marihuana, aborto, matrimonio gay y rol de los medios son algunas de las cuestiones que debatimos como los más especializados profesionales en las mesas de café, oficinas, plazas, en la cena familiar.
En los últimos años –para ser exactos desde el 25 de mayo del 2003– se comenzaron a revisar, no sin contradicciones y polémicas inútiles, los grandes temas argentinos.
Justamente, entre las cuestiones de la semana podemos destacar dos debates clave: Asignación Universal por Hijo y matrimonio gay, ambos con un trasfondo político para analizar. Vamos por partes.
lo dijo, ¿lo piensa? El senador nacional y máxima autoridad de la UCR, el sanrafaelino Ernesto Sanz, descolocó a propios y extraños con declaraciones repudiables desde muchísimos ángulos. Es ese, justamente, el peor pecado de un político: cuando afirma algo y ese algo es cascoteado por izquierda, derecha, arriba, abajo, de lejos, de cerca. Ahí se acaba la tesis de que todo es debatible y que hay una biblioteca de razones de cada lado para discutir una cuestión.
Sanz es un tipo preparado. Es sólido intelectualmente, estudia los temas, es un orador de valía y se suele trenzar en enriquecedoras discusiones con los alfiles K del Senado, que no se quedan atrás en inteligencia y vehemencia.
Luego de escuchar largos cuatro minutos de entrevista a la radio santafesina LT9, en la que Sanz largó la frase del escándalo –“La asignación universal se está yendo por la canaleta de dos cuestiones: el juego y la droga”–, y descartar el ya inverosímil “me sacaron de contexto”, cabe preguntarnos: lo dijo, pero ¿lo piensa?
Según Sanz, no piensa eso, no cree que los menos beneficiados de la sociedad corran a comprar porros y cartones de bingo al instante de haber recibido la ayuda del Estado. Pero, si no piensa eso, el líder radical ¿por qué lo dijo? ¿una mala pasada del inconsciente? ¿por un acto fallido, habrá dicho lo que piensa sin darse cuenta? ¿estaremos más cerca de desentrañar el conservador pensamiento radical, siempre vestido de progresismo mesurado –no vaya a ser cosa que se los tilde de crispados–?
Más allá de la afirmación del presidente de la UCR, es útil para analizar la compleja realidad partidaria a nivel nacional.
La corta visión de oposición acérrima al Gobierno nacional tapa la desconfianza de radicales de pura cepa hacia Julio Cobos. Al vicepresidente hoy lo ven como un peligro latente. No hay dirigente de peso nacional, con alguna aunque remota posibilidad de ser presidente, al que no se le erice la piel al imaginar a su vice actuando como Cobos. Es una realidad incontrastable que desde el punto de vista político, hay líderes opositores que comprenden perfectamente que la situación del ingeniero sería insostenible para un gobierno no peronista.
Sanz sabe eso, el sanrafaelino estaría mucho más tranquilo trabajando para un radical al que nunca hubieran tenido que echar del partido, como Ricardo Alfonsín. Ni hablar de la posibilidad de posicionarse en la vereda de enfrente de precandidatos a presidente como Mauricio Macri, levantando las banderas históricas de la clase media, esas que hoy le disputa –y le está ganando– el Gobierno nacional.
Pero la imagen positiva del vice seduce a cualquier arquitecto de un proyecto electoral. La duda es hasta cuándo le va a durar la estrella al mendocino. ¿Le alcanzará para llegar a la Presidencia? ¿Será, finalmente, la gran apuesta de los sectores concentrados de la economía y de los conglomerados mediáticos para gerenciar el país? ¿Su carisma le alcanzará para seducir al aparato radical, mañoso, pícaro, pendenciero y vengativo, como el del PJ? Y, lo más importante, ¿conseguirá colaboradores incondicionales con su antecedente cambiador de caballo a mitad del río?
En este tablero, complicado pero apasionante, ¿cómo quedará parado Sanz, nada menos que presidente de la UCR, frente a Cobos luego de la bestialidad que tiró, cuestionando una medida con aceptación casi unánime? El juego de vanidades y medios puntos de imagen en las encuestas, por estos tiempos, pueden dar vuelta cualquier ecuación política de cara al 2011.
¿y ahora qué voto? Si todo se cumple, como prometió la senadora puntana Liliana Negre de Alonso, el 14 de julio, la Cámara Alta estará tratando una sutil pero fundamental modificación al Código Civil por lo que quedarán habilitados para casarse entre sí personas del mismo sexo.
Si esto se concreta, Argentina estará, como es usual, a la vanguardia de los derechos civiles en América latina.
En cuestiones que mezclan creencias religiosas y morales, normalmente no hay mandato partidario para los senadores –como no lo hubo en Diputados– para votar en tal o cual dirección. No obstante es evidente –y se ha escrito sobre esto aunque nadie lo ha confirmado–, que el Gobierno nacional está apostando a una agenda de temas caros para el sentimiento progresista, primero para birlarle posibilidades de maniobra política al radicalismo y poner en evidencia ante la sociedad a los soñadores de la restauración conservadora. La Iglesia, en este sentido, le está haciendo un favor enorme a Cristina y los suyos al salir a oponerse abiertamente y a hablar de los homosexuales como personas que sufren una patología.
En fin, ese miércoles de julio, si llega, será otro día de atracción en el Congreso de la Nación, ideal para quedarse pegado a la tele escuchando las posiciones a favor y en contra, en las que los números están muy ajustados. Muchas simpatías políticas nacen en discusiones como la que se viene, porque tienen que ver con cuestiones que comprometen valores y que suelen –no siempre– estar reguardadas de las maniobras políticas usuales.
Volviendo al mendocino más famoso: ¿qué hará Julio Cobos si le toca desempatar, como en la disputa con el “campo”?
Qué complicado es todo en Buenos Aires, ahí donde el país mira para saber a dónde va, cómo va y de la mano de quién. Justamente por un debate que tiene mucho de personal, se pueden definir posturas que marcarán el futuro político de alguien, y más cuando ese alguien ha hecho de la especulación y de la tibieza política –lo del “campo” fue una circunstancia– su fuerte.
Si Cobos debe desempatar el debate por el matrimonio gay, acusará un golpe político importante o por parte de los sectores que lo consideran el garante del diálogo y la mesura –entre ellos la Iglesia– o por el Gobierno nacional, con un poder de fuego considerable, ONG militantes y amplios sectores de la clase media.
Será todo un dilema para Cleto, teniendo en cuenta que en su carrera por la candidatura a presidente debe presentarse lo más “equilibrado” posible, para sumar por izquierda y derecha. Es decir, todo lo contrario a inclinarse para un lado o para el otro en una discusión que involucra sentimientos, ideología, religión, valores. Es una situación, a no dudar, por la que Cobos no quiere pasar.

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