De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

25 de noviembre de 2010

Oposición, deber y perspectiva mendocina

¿Cuál debe ser el rol de los partidos de oposición en una democracia madura? ¿Qué papel deben jugar, a su vez, en vísperas de elecciones generales, en las que se renuevan los cargos ejecutivos de los municipios y las provincias y nada menos que la Presidencia de la Nación? ¿Hay alguna manera de que las peleas internas se den, justamente, en el interior de los partidos y no contaminen al potencial votante, al que poco y nada le importa la enemistad entre dirigentes de una misma agrupación? ¿Podría dirigirse toda la energía que se consume en enfrentamientos entre pares en hacer un plan de gobierno superador al actual, que respete los aciertos, subsane los errores y plantee políticas alternativas a los recurrentes problemas argentinos?
Las precedentes son preguntas retóricas. No tienen una respuesta novedosa ni esperanzadora, ni siquiera se puede esbozar, a partir de ellas, un porvenir acorde al mejoramiento de las condiciones del país y de sus ciudadanos. La razón es simple: se pelea por el poder mismo, no para hacer algo con ese poder, y es allí donde los sectores opositores se dan de cara contra el proyecto kirchnerista, que acumuló poder, recursos, dirigentes, cargos, amistades y hasta prestigio en ciertos ámbitos, nacionales y extranjeros, con una idea definida. Es la gran diferencia entre lo que llamamos oposición y el oficialismo. Nada más, nada menos.
qué hacer. Como dijo el gran Alejandro Dolina en una entrevista reciente al canal de noticias C5N, ahora, como casi nunca, exceptuando el primer peronismo, ha estado tan clara la división entre poder político y poder económico. La coyuntura llevó a que el poder político, en manos de Cristina Kirchner, se enfrentara como nunca en los últimos 50 años al poder económico. Esta situación, que podríamos analizar desde innumerables aristas, ha puesto contra las cuerdas a la oposición, simplemente porque cualquier construcción política que vaya de la mano del poder económico inmediatamente perderá seducción en las capas más amplias de la sociedad, que saben que nos fue muy pero muy mal cuando la división entre corporaciones y dirigencia política tenía tufillo a connivencia y negocios sucios y terminó en saqueo.
El desafío de quienes tienen la intención de enfrentar en las elecciones generales a la presidenta o a quien ella decida, en octubre del 2011, se relaciona con superar lo realizado y lo proyectado por el Gobierno nacional. Pero todos, todos, se empecinan en no hacerlo, en no comenzar nunca a proponer un modelo diferente, mejorado o recargado. Incluso los que han ido por la variante de “emprolijar” las artes kirchneristas han chocado con el ridículo. La pantomima de Elisa Carrió y la inefable Chyntia Hotton sobre supuestos ofrecimientos de dinero de parte del oficialismo en el Congreso dejó clarísimo que la desesperación entre los anti K es galopante.
Cuando la Alianza puso de manifiesta la dicotomía “más de lo mismo”, respecto de la escandalosa corrupción menemista, o cambio radical en la cultura política del país, los ciudadanos optaron por la segunda, ungiendo a Fernando de la Rúa como presidente. Eso sí, se trató de una alternativa falaz: ni honesta ni de “Alianza” ni audaz como para cambiar lo que había que cambiar, que era la matriz económica, no el logo de ATC.


el mendocino más famoso. Las dudas de Julio Cobos son el resumen de todo lo anterior. ¿Qué hacer? ¿Seguir en el cargo de vicepresidente opositor, con la inédita incongruencia que eso significa, o dejarlo y remarla desde abajo, sin los aviones oficiales, el protocolo y las instalaciones del Congreso para hacer reuniones, mitines y algún que otro homenaje?
Hasta los ultracobistas y quienes miraron al trotador como un héroe luego de la votación en contra del aumento de las retenciones móviles a la soja y algunos granos ya se muestran incómodos con el rol ambiguo de Cobos, quien, incluso, mina su posibilidad de ponerse en igualdad de condiciones con el otro precandidato de la UCR, Ricardo Alfonsín, quien participa en encuentros internacionales como virtual candidato, se lanzará el viernes 3, ya tiene su web proselitista (ricardoalfonsin2011.com.ar) y se muestra muy hábil al reconocer aciertos del Gobierno nacional que han sido ponderados por la gran mayoría de la sociedad.
Otra cuestión que desvela a Cobos y sus colaboradores es dónde pararse ideológicamente. Es, sin dudas, uno de los mimados de las corporaciones, tanto empresariales como mediáticas, sobre todo por su estilo de cero confrontación y la sospecha de que en la presidencia sería perfectamente maleable, o sea, la antítesis de Néstor Kirchner y la propia Cristina.
Claro que esa cualidad puede confundirse fácilmente con falta de carácter para conducir un país complicadísimo. ¿O usted, lector, cree que no se analiza en los círculos de poder (económico) cómo sería un país conducido por Julio Cobos? Los antecedentes de los presidentes radicales desde el 83 a la fecha acrecientan los temores. ¿Y Alfonsín? Le pasa algo parecido, pero la veta amistosa que mantiene con el Gobierno nacional lo presenta de manera diferente ante, por ejemplo, la CGT. Y, claro, no carga con el estigma de traidor que sí le colgó el kirchnerismo y otros sectores a Cobos cuando fue en contra de una iniciativa de su propio gobierno.


una hipótesis que toma fuerza. Analizando fríamente los movimientos de la oposición a nivel nacional, queda más que claro que el radicalismo volverá a ser, como antaño, la agrupación política que más se acerque a ser el contrincante del justicialismo en el poder.
Hoy por hoy, numerosas encuestas encargadas por diferentes actores políticos le dan a la presidenta Cristina Kirchner, más o menos, 45 por ciento de intención de voto. Muy lejos aparecen Ricardo Alfonsín o Julio Cobos, con 13 por ciento, aproximadamente.
Entendiendo que la falta de estructura militante y partidaria del mendocino será un talón de Aquiles importante a la hora de derrotar al hijo de Raúl Alfonsín en la interna radical, no son pocos los que evalúan una posible vuelta de Cobos a Mendoza.
Si bien la posibilidad ha sido
desacreditada incluso por el mismo vicepresidente (“la presidencia o mi casa”, dicen que dijo), tras los últimos hechos políticos nacionales suena cada vez menos descabellada.
En el caso de que Cleto regrese y se ponga a trabajar en volver a la gobernación, ¿qué pasará con los precandidatos mendocinos? ¿Alfredo Cornejo bajará la cabeza para dejar pasar a su líder político? ¿Roberto Iglesias, la primera víctima del pragmatismo de Cobos, lo medirá en un round interno? ¿El intendente Víctor Fayad –quien no se lanza y analiza sus posibilidades con la paciencia del que se sabe a sí mismo como el más lúcido de los radicales activos– le dará batalla al vicepresidente, al que fustiga, subestima y detesta?
Siguiendo con este ejercicio de futurología política, ¿Cobos tendrá en Mendoza aparato que le permita en una interna doblegar a un radical puro, como Iglesias o Fayad? No es lo mismo ganar una elección donde votan las señoras de lindas zonas residenciales que en una interna, aunque abierta, donde la militancia pesa mucho.
Como se ve, lo que viene es más que entretenido, siempre y cuando, a usted lector, le interesen las rencillas internas entre los que buscan nada menos que influir en nuestras vidas, para bien o para mal. De ahí la importancia de empaparse de la pelea política: para votar a conciencia y con argumentos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario