De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

21 de octubre de 2010

Fayad, Cleto y una interna de ensueño

“Yo me pregunto a veces qué hace la UCR defendiendo a las AFJP, donde todos sabemos que cada tres pesos que se aportaban uno se lo llevaban para administrar, con ganancias fenomenales para los directores y el sector financiero. Eso que se decía, que la plata es para los aportantes, no es así. Yo tengo una muy triste experiencia personal con ese tema. Creo que no fue correcta la posición de la UCR, he sido muy crítico de eso. Soy muy crítico con el Gobierno (nacional) pero también soy muy crítico con mi partido, porque en algunas situaciones o toma de posiciones no entiendo qué hace la UCR. Por ejemplo, qué hace mi partido al lado de la Sociedad Rural, no sé qué hace el radicalismo al lado de las AFJP, no sé qué hace el radicalismo al lado de algunos sectores económicos muy importantes. Creo que hay que tener una posición más amplia y más generosa”.
El párrafo, durísimo si se lo sabe leer, le pertenece al intendente de la Capital, Víctor Fayad, dirigente radical de peso, no tanto por la cantidad de cuadros que lo siguen internamente como por la buena imagen que ostenta entre los vecinos de la Ciudad de Mendoza.
Pero tiene otra cualidad, el Viti, que jode y mucho puertas a dentro del partido.
Analicemos sus declaraciones: cada línea es un dardo envenenado que tiene como destinatario a Julio Cobos, el vicepresidente.
Qué hace la UCR defendiendo a las AFJP, qué hace la UCR al lado de la Sociedad Rural, se pregunta Fayad, que sueña con un partido de centro corrido apenas a la izquierda. Tampoco creamos que el Viti es un militante del PC o mira con cariño la doctrina socialista, nada de eso. Es pragmático, sabe moverse en política y dispara dardos con la naturalidad que lo caracteriza, sin prejuicios respecto de las numerosas cosas positivas motorizadas por el Gobierno nacional.
Cuando el Viti menciona su
desconcierto al decir que no comprende qué hace el radicalismo “al lado de algunos sectores económicos muy importantes”, golpea a Cobos.
La participación del vicepresidente en el Coloquio de Idea en Mar del Plata, lo ha ubicado en un sector molesto para el progresismo radical, por todo lo que han representado muchos de los empresarios integrantes de ese cónclave.
Las políticas de los 90 todavía son levantadas como banderas por parte del peronismo y del conservadurismo radical. Y Cobos no es ajeno a eso. Lo deja claro Fayad, quien, sólo esta vez, eligió no nombrarlo, aunque no se privó de cuestionarlo políticamente, marcando las posturas del vicepresidente y la pasividad de un partido que luego de estar al borde de la
desaparición tras la debacle de Fernando de la Rúa –otro elegido y mimado por el establishment–, ve la posibilidad de resurgir de la mano del hijo de Raúl Alfonsín –dejó de ser mala palabra– o de Julio Cobos, vicepresidente de un gobierno peronista. Todo muy raro.


el dilema. Como él mismo lo dijo, Fayad es un dirigente importante de la UCR, que se lleva mal o directamente no se lleva con los cobistas mendocinos ni con los radiales que no se fueron. La razón es simple: tiene una cantidad enorme de facturas que pasarles, a ambos grupos, de desaciertos, errores, irresponsabilidad, alianzas, traiciones y posturas políticas que variaron tanto que harían poner colorado a cualquier archivo.
Si bien el peronismo mendocino y nacional están envueltos en una interna movida, nada mejor para los que nos entretenemos con las internas que posar la mirada en la UCR.
¿Quién será el candidato a gobernador por la UCR el año que viene? ¿Un cobista, un radical indulgente con el vice expulsado de por vida, el Viti Fayad o el Mula Iglesias, algo así como el representante del alfonsinismo en la provincia? ¿Ernesto Sanz, el filoricardista que debe intentar ocultar su incomodidad con Cobos porque es el titular nacional del partido? ¿Tendrán las encuestas la última palabra y, como casi siempre, remplazarán un plan político a largo plazo basado en doctrinas y proyectos? ¿Se impondrá como opción a la ciudadanía un candidato porque cae bien, es bonachón y simpático pero que carece de altura intelectual para administrarnos? ¿O se apostará por el mejor formado, de mayor experiencia, con conocimiento, convicciones y coraje para realizar cambios profundos?
Se trata de preguntas válidas que cabe hacerse, teniendo en cuenta que sólo un milagro electoral –como el que llevó a Celso Jaque a la Gobernación– evitará que los radicales vuelvan a ser gobierno en Mendoza a partir de diciembre del año que viene.
En este contexto, ¿qué se debe valorizar? Ya hemos planteado en esta mismo espacio una posibilidad perfectamente lógica que el mismísimo Julio Cobos se ha encargado de descartar en la escena nacional.
¿Qué ocurrirá si el radicalismo nacional define en una interna a su candidato a presidente y el ungido es Ricardito Alfonsín y no Cobos?
Si Cobos no vuelve a Mendoza, aparecen estos nombres: Alfredo Cornejo y Roberto Iglesias tienen intenciones de ser el próximo gobernador. Sanz parece más con la cabeza en las ligas nacionales y Fayad no se lanza ni deja de hacerlo.
Esto le contestaba a El Sol en una entrevista el 18 de junio: “Muchos me dicen que tengo que ser gobernador, pero no me interesa, porque me pasaron muchas cosas en la vida. Establecí prioridades y nunca dejé de hacer política, porque soy un animal político”.
Sería positivo que el intendente de Capital se postulara, o se prepostulara o al menos dijera que quiere ser candidato, que lo piensa o al menos que lo soñó.
¿Por qué? Por la simple razón de que un dirigente con su perfil de no callarse casi nada pondría en un brete político interesante a sus contrincantes. Ni hablar si entre ellos está el mismísimo Cobos, como promotor de alguien o quizás como precandidato.
¿Cómo se traduciría esta hipotética situación en beneficio de los ciudadanos?
A Cobos, los argumentos políticos y hasta jurídicos le dan la espalda. Fayad es, para la clase media mendocina, un referente, como también lo es Cobos. Ese enfrentamiento, que tendría un ganador claro desde los puntos de vista argumentativo, político e intelectual, sería enriquecedor. ¿Y el peronismo? ¿y los gansos? Nada, nada de nada. A no ser que, insistimos, se produzca un milagro, que no existen, pero que los hay los hay.

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