De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

1 de julio de 2010

Derechos humanos, el aparato y el archivo

A partir de hoy a las 9, Mendoza comenzará a saldar sus deudas con el peor pasado. Un tribunal federal enjuiciará a seis ciudadanos acusados de delitos de lesa humanidad contra cuatro albañiles sanrafaelinos, en el primer debate de este tipo que se da en la provincia, luego de innumerables dilaciones que nos ponen en la cola de jurisdicciones donde se hace justicia.
Luego de idas y vueltas, postergaciones, chicanas e intereses inconfesables, de una vez por todas podremos “disfrutar” como ciudadanos del pleno funcionamiento de la Justicia. Será al sur de la Capital, por una causa sin la envergadura de la que deberá, en algún momento, resolverse aquí, de todas maneras, es una noticia que celebramos con entusiasmo. Nunca es tarde, mal que les pese, por razones diversas y descabelladas, a muchísimos dirigentes, políticos, jueces, ex militares, a algunos medios y hasta a varios periodistas.
confusión. Desde el 2003 hasta acá, las gestiones nacionales de Néstor y Cristina Kirchner han hecho de los derechos humanos una bandera. Como nunca antes en la etapa democrática –Raúl Alfonsín avanzó y retrocedió; de Carlos Menem mejor ni hablar; no cuenta el efímero De la Rúa y Eduardo Duhalde es “amnistiísta”–, la administración nacional ha dado tanto impulso a los juicios por delitos de lesa humanidad.
Esta postura, valorable desde todo punto de vista a no ser que pase por el tamiz de intereses mezquinos, es sistemáticamente relativizada, interpretando que la vigencia y defensa de los derechos humanos es una política kirchnerista, y, para algunos, sobre todo medios, todo lo que tenga ese tufillo está mal.
Desde este espacio hemos venido rescatando aciertos del proceso políticos abierto en el 2003, más que nada para gambetear la caprichosa mirada sobre la realidad nacional que hacen políticos y medios opositores respecto de datos duros que interpretan como se les da la gana, que, incluso, hasta tergiversan o directamente falsean. Es el caso de los derechos humanos, su reivindicación y la puesta en escena de las atrocidades de la dictadura (ver La dictadura se mete en tu casa y en la mía, página 13, diario El Sol del 22 de abril del 2010), única manera de que el horroroso pasado no se repita.
La “desconexión” de las nuevas generaciones –que la derecha política fomenta– con los hechos ocurridos hace 35 años es de una peligrosidad mayúscula. Nada peor que relativizar lo evidente para imponer un manto de puntos de vista mentirosos, amañados e interesados. Que el kirchnerismo haya tomado como parte central de su política la defensa de los derechos humanos bajo ningún punto de vista puede exponer a estos a la descalificación, más allá de los palos que se le pueden dar tanto al ex presidente como a la actual mandataria. Es un canallada.
Desde hoy, Mendoza estará en sintonía con las provincias más importantes del país, juzgando, como corresponde, bajo las reglas de la ley, garantizando el derecho a defensa de los acusados, los hechos del pasado que aún nos escandalizan y nos duelen.


lindo debate. Otra cuestión central que ocurrió en Mendoza en los últimos días tuvo que ver con el debate del proyecto de ley que propone modificar el Código Civil para permitir el matrimonio de personas del mismo sexo.
Algo quedó muy claro el lunes, el día en que una comisión del Senado de la Nación escuchó diferentes posturas de mendocinos al respecto. La Iglesia católica tiene intacto su aparato de movilización. Si bien en los últimos años se ha hablado mucho de la pérdida de peso específico de la Iglesia como factor de poder –tiene que ver con esto la distancia que ha puesto el Gobierno nacional con la curia–, su capacidad para presionar goza de muy buena salud.
Según el diario que se lea, los católicos pueden juntar entre 2.000 y 6.000 personas para que marchen por las calles del centro con pancartas que reivindican la institución de la familia. Semejante apuesta despierta sospechas, teniendo en cuenta los fracasos que se dan en el seno de familias bien constituidas. Pero de eso no se habla.
Del otro lado, los que estamos a favor de la modificación del Código Civil no tenemos el poder de organización de la Iglesia. No tenemos delegaciones en los barrios –parroquias– ni contamos con decenas de colegios con miles de niños a disposición. Tampoco tenemos prensa, no hablamos el domingo con la feligresía desde ningún púlpito. Sólo podemos, en todo caso, juntarnos, si nos dejan los compromisos laborales, un rato en la plaza Independencia.
La contundencia de la marcha organizada por la Iglesia es difícil de contrarrestar. Lo único que está de nuestro lado es que no tenemos una postura hipócrita. Ojalá avancemos como sociedad en la aceptación de una realidad que se impone y que hoy perjudica los derechos de miles y miles de personas que están al margen de la ley sólo porque un grupo poderoso y obtuso no quiere que nada cambie.
Los pusilánimes de siempre piden que el debate “no se apure”. Lo pidieron con la reestatización de las jubilaciones, con la ley de medios, con las retenciones a la soja, con todo. “Que el debate no se apure” significa “mejor no cambiemos nada”. Así de simple. En esta cuestión se lanza como tema paralelo y que escandaliza la adopción de niños por parte de parejas homosexuales. ¿El matrimonio entre una mujer y un hombre es un ámbito adecuado para la crianza de un chico? Todo depende. Nada lo garantiza. ¿Una pareja de personas del mismo sexo puede criar como persona “normal” a un pequeño? Todo depende. Nada lo garantiza. ¿Es “normal” que un hombre o una mujer renuncien a mantener relación con personas del sexo opuesto y dedique toda su vida a la oración? ¿Existen desviaciones en ese estilo de vida rarísimo para el ser humano que es el sacerdocio? Entonces, volvemos al principio: ¿qué es normal, quién criará mejor a un niño, por qué?


cara de piedra. Ya nos hemos referido al valor que le damos a las contextualización histórica y al papel que jugaron los actores políticos en otras épocas para comprender o contrastar sus acciones del presente. Apelamos, hace unas semanas, a la memoria popular para saber quién nos está hablando, por qué nos dice lo que nos dice y qué elige callar.
El socialista Rubén Giustiniani y el radical Gerardo Morales están impulsando un proyecto de ley en el Congreso de la Nación por el cual quieren llevar todas las jubilaciones al 82% del sueldo mínimo, vital y móvil.
Sin duda es una propuesta interesante, que sólo busca, lamentablemente, intentar quitarle la iniciativa política al Gobierno nacional, que primero estableció un ajuste automáticos de las jubilaciones –dos veces por año– y luego copió la Asignación Universal de un proyecto radical.
Gerardo Morales no tiene cara, simplemente. Hoy apuesta a mejorar las jubilaciones, luego de que fue parte importante del gobierno de Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo como ¡secretario de
Desarrollo Social de la Nación! Sí, fue parte de ese gobierno que llevó al país al abismo, que rebajó sueldos de empleados públicos y recortó jubilaciones. El archivo es inapelable.

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