De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

10 de junio de 2010

Qué opinamos los que informamos

Como nunca antes, desde 1983, los medios y los periodistas formamos parte de la agenda pública, sobre todo por la discusión por la Ley de Medios y el abierto enfrentamiento entre el Gobierno nacional y el Grupo Clarín.
Esta confrontación ha puesto de manifiesto el rol de los formadores de opinión, ya sean medios de comunicación o periodistas, y los intereses que defienden, hasta ahora en segundo y hasta tercer plano, bajo los falsos lemas de la “objetividad”, la “independencia” y el supuesto inmaculado barniz de “la prensa”.
Es positivo el fenómeno, como venimos afirmando desde este espacio, y es mundial. Brasil, Estados Unidos, Inglaterra, Italia y España, son algunos de los países en donde se está dando una discusión similar a la local, donde el poder de los medios, sus intereses y la forma de satisfacerlos están saliendo a la luz como nunca antes.
qué piensan. La consultora porteña Ibarómetro realizó entre el 19 y el 26 de mayo una encuesta sobre diferentes temas y personajes de la política nacional a 240 periodistas de todo el país, entre ellos quien escribe esto (http://www.elsolonline.com/especiales/pdf/periodistasmayo.pdf).
Toma trascendencia lo que opinamos los periodistas justamente por el contexto que describimos arriba. Además, por tratarse de un colectivo que está más informado que el común de los ciudadanos; por razones laborales, la opinión suele estar más fundamentada. Y es interesante analizar las diferencias de apreciaciones entre los periodistas y la opinión pública, que no evalúa como un informador los hechos y a los personajes de la política nacional.
La primera gran diferencia tiene que ver con el mayor problema del país, según los periodistas. La opción “Pobreza, desigualdad y distribución del ingreso” fue elegida por 32,7% de los consultados, mientras que la inseguridad (12,7%) y la inflación (10,9%) quedaron muy por debajo, aunque en la opinión pública estas últimas suelen ser las que más la preocupan. Cosa curiosa: la corrupción obtiene un magro 5,5%.
En relación con la discusión del momento, el matrimonio gay, los periodistas masivamente se muestran a favor: 84,5% están de acuerdo con la modificación del Código Civil que lo avale, mientras que la opinión pública tiene una postura dividida.


políticos de acá y de allá. Respecto de la cuestión política, los periodistas del país evalúan al gobernador Celso Jaque con sólo 23,6% de valoración positiva (imagen Buena o Muy Buena). Claro que el desconocimiento de los colegas sobre el mandatario mendocino es elevado: 27,3%. Por su parte, el vecino del norte, José Luis Gioja, tiene imagen positiva de 33,7% y un desconocimiento de 20,9%, mientras que el puntano Alberto Rodríguez Saá sólo es avalado por 16,3% de los periodistas, con un muy bajo desconocimiento: 4,5%.
En cuanto a la mal llamada pareja presidencial, tanto Cristina como Néstor Kirchner cuentan con buena imagen entre los hombres y mujeres de prensa si se la compara con la opinión de la ciudadanía en general. La presidenta tiene 50 por ciento de valoración Buena o Muy Buena, y el diputado nacional, titular de Unasur y ex mandatario Néstor Kirchner ostenta 42,7% de aval.
Los referentes de la oposición también son valorados de diferente manera por los periodistas respecto de la población general. El ejemplo más claro es el de Mauricio Macri, un presidenciable, que entre los informadores cosecha baja imagen positiva: 18,2%. Le siguen, de peor a mejor, Carlos Reutemann (19,1%), Francisco de Narváez (30%), Eduardo Duhalde (32,8%), Elisa Carrió (33,6%), Felipe Solá (36,4%), Ricardo Alfonsín (77,3%) y Hermes Binner (84,6%), el mejor conceptuado pese a su dubitativo estilo.
También son interesantes los datos que se refieren a los ministros del Gobierno nacional. Entre los de mejor imagen se encuentran el canciller Jorge Taiana (65,5%); Lino Barañao, de Ciencia y Técnica (61,8%); Carlos Tomada, de Trabajo (60,9%); y Alberto Sileoni, de Educación (60%). Los menos reconocidos por los periodistas del país son Julio de Vido con un escaso 19,1% de valoración positiva seguido por Julio Alak (26,4%), de Justicia, y el omnipresente y verborrágico Aníbal Fernández (37,3%).
En cuanto a los líderes regionales, la opinión positiva de los hombres y mujeres de prensa es drástica. El ranking lo encabeza el brasileño Lula Da Silva (99,1%) seguido por el uruguayo Pepe Mujica (92,8%) y el boliviano Evo Morales (69,1%). En el pelotón de los de menor imagen positiva están el chileno Sebastián Piñera con 39% seguido por el venezolano Hugo Chávez, con sólo 34,5% de valoración positiva.


otras cuestiones. No sólo de política hablamos los periodistas. En la consulta de Ibarómetro sobre otras cuestiones se destaca la imagen de algunos entes públicos recuperados en los últimos años. Por ejemplo, la AFIP cuenta con 68,2% de valoración positiva. Algo similar pasa con la Anses, que pasó a administrar los fondos de pensiones y jubilaciones luego de la fiesta de las AFJP menemistas. El ente cuenta con 61,8% de imagen positiva entre los periodistas.
La vedet de los cuestionamientos es el INDEC, que cosecha sólo 20% de imagen positiva.
En lo que sí hay consenso –en positivo– es en el rol de los organismo de derechos humanos. Madres de Plaza de Mayo cuenta con un aval de 70%, mientras que las Abuelas son reconocidas por 86,4% de los periodistas.
Un tema escabroso y que sirvió para poner en debate el rol de los medios y los periodistas es la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. La maliciosamente llamada Ley K por los monopolios mediáticos es avalada por 69,1% de los periodistas, que, a su vez, consideran mayoritariamente que en el país rige la total libertad de expresión (83,6%).


reflexiones. Que la corrupción haya dejado de ser una de las mayores preocupaciones de los periodistas es una gran noticia. Las comparaciones con los años 90, década en que se consolidó, legalizó y legitimó el saqueo del país inaugurado en 1976, es inevitable.
Que la pobreza, la desigualdad y la distribución del ingreso encabecen las preocupaciones de los periodistas (32,7%) habla de qué es medular y qué es accesorio. La inseguridad (12,7%) y la inflación (10,9%) se solucionan con igualdad, mejor distribución de la riqueza y menos pobreza. Es una cuestión de comprender qué apuntalar para que otros problemas se solucionen por el “derrame” de las políticas adecuadas.
Quizás esta interpretación de la realidad que refleja esta encuesta se logre por la obligación profesional que nos impone el oficio. Es decir: informarnos, comparar, investigar, reflexionar, contraponer. Para
nosotros es duro cuando llega el día de la elección; son muchas variables que hay que tener en cuenta: ideología, archivo, simpatías, información. Todo se pone en juego en ese momento.
Debe ser una aspiración de todos, de la sociedad, de dirigentes, políticos y también periodistas, que cada día nos cueste más decidirnos, a todos. Será síntoma de compromiso, la única forma de hacer un país mejor. Ojalá el más acomodado y también el menos favorecido se haga un poco periodista a la hora de emitir su voto. El margen de error sería mínimo.

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