De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

19 de febrero de 2010

¡El kilo de lomo, 80 pesos!

“Con la ganadería, lo primero que hay que hacer es abrir las exportaciones, los cortes populares comerlos acá, y lo que no se come, exportarlo. Y el que quiera comer lomo, que lo pague 80 pesos el kilo”.
La cita es del 12 de julio del 2008. Quien la dijo fue el inefable dirigente de la Federación Agraria de Entre Ríos Alfredo de Angeli, y la tiró, imprudentemente para los intereses del sector, en plena pelea por las retenciones a la soja.
Hoy, según informan medios porteños, el kilo de lomo está a 70 pesos en algunos barrios top de la Ciudad de Buenos Aires.
Si bajáramos de un plato volador, nos contaran qué está pasando hoy con la carne y nos contaran que De Angeli dijo lo que citamos arriba hace casi dos años, poco menos que lo consideraríamos un estadista. Pero, en realidad, lo que manifestó De Angeli es una síntesis perfecta del modus operandi de sectores de poder que, increíblemente, tienen el favor de las clases medias urbanas.
 La famosa resolución 125, por la que se aumentaban las retenciones a la soja –un impuesto a la renta extraordinaria–, tenía como objetivo desalentar a productores agropecuarios a dejar de producir otros productos –como ganado, trigo o girasol– para pasarse a la soja, cultivo con una rentabilidad muchísimo superior a cualquier otro.
Justamente, haciendo más pesada la carga del Estado sobre quienes exportan soja o quienes analizaban dejar otra producción por esta, se buscaba que hubiera mayor producción ganadera, de trigo y de girasol, entre otros. Esto, como sabemos, no pasó. La resolución 125 fue tratada en el Congreso. En la Cámara de Diputados fue avalada por estrecho margen y fue rechazada en el Senado, lo que la dejó sin efecto.
Los argumentos en favor de la norma fueron no sólo mal explicados por el Gobierno nacional, sino que, además, el tono que se utilizó dañó los delicados oídos de la clase media argentina, que no dudó en apoyar las manifestaciones de Palermo en detrimento del análisis y el sentido crítico para intentar comprender de qué se trababa la pelea.
Hoy, a más de un año y medio del rechazo en el Senado nacional a la resolución 125 y en pleno camino a las presidenciales del 2011, es interesante comenzar a analizar hacia atrás las decisiones que tomaron unos y otros postulantes a la primera magistratura. Y, uniendo cabos, entre el aumento de la carne, la frase de De Angeli, el rechazo a la 125, el artífice del “no positivo”, su lugar expectante en el ámbito político nacional y varios etcéteras, llegamos al hombre del momento: Julio Cobos.
El cada vez más incómodo vicepresidente de la Nación le dijo no a la política oficial para desalentar la expansión de la soja y, así, promover, por ejemplo, la ganadería. Entre la sequía, el stock que se exporta, las especulación del sector ganadero y la caída dramática de las hectáreas destinadas a la cría y engorde de novillos –a manos de la soja–, llegamos al panorama actual, donde el lomo, quizás, sí llegue a los 80 pesos, como proclamaba –¿deseaba?– De Angeli en el febril julio del 2008.
Esta reflexión no apunta a crucificar a Cobos por todos los males de este incipiente 2010. Sí estamos convencidos de que es necesario, a medida que se acerca la definición respecto del próximo presidente argentino, que como sociedad recordemos, analicemos, evaluemos todo, siempre con sentido crítico y filtrando lo que dicen los medios. De otra manera, repetiremos los mismos errores de los que, decimos, tanto nos arrepentimos.
Volviendo al conflicto con el “campo”, el precio de la carne y la 125, no viene mal recordar la frase de Cobos –cargada de dudas y temores– que sepultó el freno a la soja: “Que la historia me juzgue, pido perdón si me equivoco... Mi voto... Mi voto no es positivo, mi voto es en contra”.

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