De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

5 de junio de 2008

Reflexiones sobre el oficio

Sólo el 7 de junio el periodista se pone a pensar en periodismo. Para esta fecha suele haber un lugar y una oportunidad para reflexionar. Es la idea de estas páginas. Aquí la opinión de hombres y mujeres de diferentes medios sobre lo que hacen todos los días y sobre lo que se piensa muy poco.
Federico Manrique, de Los Andes, afirma: “Periodismo es la capacidad y la necesidad de dar respuestas para saber qué pasa, entenderlo y por qué ocurre, para intentar anticipar lo que viene. Frente a una sociedad cada vez más compleja y saturada de mensajes, el periodismo actúa ordenando y priorizando lo que resulta importante a la luz del público, ávido de información creíble y rigurosa”.
Soledad Blat, de El Ciudadano, hace una reflexión intimista: “Periodismo aprendo día a día, es un profesión que uno lleva encima las 24 horas, me ha dado muchas alegrías y también tristezas”.
A su turno, Fernando Montaña, del mismo diario, menciona a un formador de periodistas: “Cito las palabras del maestro Manuel de Paz: ‘Por las venas del periodista debe correr tinta’. Adhiero a esa máxima. El periodismo es pasión, creatividad, es el sábado y domingo en la redacción, para contarle a la gente el resultado de un partido, más allá de que, como cualquier trabajador, el periodista tenga dificultades para llegar a fin de mes”.
Jorge Fernández Rojas, de Los Andes, acierta mezclando humor y realidad al hablar del oficio, rebosante de ambas cosas: “Un amigo decía que periodismo es la mejor forma de pasarla bien siendo pobre. Se trata de una tarea diaria que se impone como un factor de ‘contrapoder’. La sola descripción imparcial de un hecho con preponderancia pública revaloriza la convivencia en sociedad. Sin voces que describan los acontecimientos que determinan la vida colectiva, sólo quedaría lugar para las arbitrariedades de los poderes constituidos. Por eso, el periodismo se convierte en ‘bien’ social, porque termina con parte de la ignorancia que como un ‘mal’ se extiende”.
Por su parte, Ernesto Ramos, de Elevediez, sintetiza que periodismo es “comunicar la realidad, tratar de dar una visión de lo que se observa o lo que ocurre cotidianamente, mostrarle a la sociedad lo que ocurre”.
La periodista María Eugenia Romá, de Canal 7, hace un repaso de sentimientos: “Cuando pienso en el oficio, recuerdo las primeras sensaciones que me dieron la certeza de haber seguido mi vocación. La necesidad de aprender, la conmoción por el contacto directo con el dolor y la carencia, la inquietud frente al entrevistado, el respeto por el alcance de las palabras. Han pasado trece años desde la primera vez y, por fortuna, hoy siento lo mismo, con el énfasis que da cierta experiencia. Eso es, precisamente, lo que debe persistir en cada periodista”.
Para Federico Lemos, de El Sol, el oficio tiene que ver con “buscarle la vuelta a la información. Y, como protagonista, hay que tener en cuenta que se puede cambiar el pensamiento o la visión de las personas hacia algo”.
El veterano Ricardo Mur, de Canal 9, es tajante: “El periodismo es una profesión que no permite términos medios: o se la ama o se la aborrece. Exige sacrificar momentos que luego no se repiten, como por ejemplo, las primeras palabras y pasos de tus hijos, afectos distanciados, aquel amigo al que ya vas a ir a ver, tus padres, tus tiempo. En definitiva, yo amo lo que hago, a pesar de cuánto me quitó y me quita. No es reproche, es sólo acordarme, en este momento, de esos otros momentos que no pudieron ser míos”.
Laura Rez Masud, también de Canal 9, fue mucho más concreta en cuanto al trabajo periodístico: “Lo que más me atrae de oficio es que se puede cambiar la realidad de las personas que no son escuchadas. Mis pequeñas satisfacciones han sido, por ejemplo, ver aumentar la lista de donantes de órganos, ver cómo colocaban estufas en alguna escuela, cómo se ponían semáforos donde no había y se arreglaban baches. Con mi trabajo colaboré para que se denunciaran irregularidades. No es todos los días, pero, a veces, me puedo dar el lujo de ‘ser la voz de los que no la tienen’”.
Paola Alé, de El Sol, opinó: “Lo mejor de la profesión es el aprendizaje permanente. Lo difícil es no malinterpretar la tarea. No sentirse juez ni parte, comprender que uno sólo es un intermediario, alguien que pone la voz y la palabra por otro, porque tiene la herramienta para hacerlo”.
Rodrigo Sepúlveda, de Nihuil, apunta, con honestidad brutal: “El periodismo es la posibilidad de modificar la realidad. Desde el periodismo se disputa el poder y es por eso que muchos tienen medios. Más allá de lo que se sostenga desde posiciones políticamente correctas, el periodismo no es independiente. Es profundamente subjetivo, y responde a intereses ideológicos, políticos y económicos, la mayoría de las veces, difusos. Y falta honestidad intelectual de todos los actores para reconocerlo. Esto se relaciona con que los periodistas no nos reconozcamos como trabajadores. Por alguna extraña razón, nos creemos vedetes de la sociedad actual. Vivimos en un mundo, en un país y en una provincia profundamente injustos. Pero, pocas veces informamos sobre eso en profundidad”.
Para Ignacio de la Rosa, de Mdz, el periodismo es “más que ‘informar de manera objetiva’. Al que estudió periodismo, para interiorizarlo en la carrera, más de una vez le dijeron que la función del periodista es hacer de nexo entre la actualidad y la sociedad. Y esa postura siempre se vio como una subestimación de la gente. Y, muchas veces, el periodista adopta ese rol mesiánico de creerse el dueño de la verdad. Si el periodista se cree esto, es porque hay gente que permite que se lo crea. Respecto del oficio en sí, no de sus protagonistas, la mala remuneración fomenta las conductas antiéticas”.
Juan Carlos Albornoz, editor de Mdz, dio una impresión muy personal sobre el oficio: “Es casi lo único serio que he hecho en mi vida y tengo una gratitud enorme con la profesión. Hacer
periodismo es, antes que nada, contar lo que pasa, con toda la responsabilidad que conlleva eso. Y nunca pensar en que estamos haciendo notas importantes o menores. Los cronista debemos tomar conciencia de que estamos en el medio de la realidad para explicarla, para narrarla bien, para contarla completa. Sea un accidente de tránsito o una entrevista con el presidente de la Nación. Esa es la misión. Y lo tenemos que hacer con gusto y con seriedad, porque es un privilegio que la sociedad valora y respeta”.
La redactora del Uno Sara González, es precisa: “El periodismo es acción y energía. Este es un oficio que se mueve sólo por la pasión, hay muy pocos alicientes movilizadores que no sean el interés por contar, por denunciar, por ‘estar ahí’. Pero falta pasión y sobran las ambiciones y las vanalidades de la profesión”.

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