De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

4 de junio de 2008

Calidad, formación, ética

El parecer de los trabajadores de prensa suele ser muy diferente al de la empresa periodística. Es así porque el periodista “sufre” la realidad sobre la que trabaja y debe lidiar con limitaciones de toda índole, mientras, también, ve cómo sus colegas se desempeñan, a veces de manera magistral, y otras dejando mucho que desear. No hay que dejar de lado, además, la percepción que se tiene desde adentro, si se respeta o no la ética profesional, cuestión sustancial cuando se detenta una responsabilidad tan grande.
Para Federico Manrique, periodista económico de Los Andes, “en estos años de crecimiento económico y con la aparición de nuevos medios, se ha podido ver el daño que le hicieron al periodismo la precarización laboral y la crisis. Hoy, y pese a que las universidades siguen sacando egresados, falta gente formada para trabajar, porque prefieren volcarse a otras actividades, no sólo mejor rentadas, sino también más respetuosas de derechos laborales, como obra social, jubilación y salarios en blanco”. Para Manrique, “la precarización y el deterioro del periodismo como actividad entró en una crisis tan profunda que, a nivel empresario, se ha vuelto muy difícil competir sin participar en el mismo juego; acentuándose mucho más el problema. Lo peor es que esta lógica también entró en la cabeza de los periodistas, que empezamos a aceptar cosas impensadas y a trabajar en condiciones que atentan, incluso, contra la propia profesión”. Sin embargo, la previsión a futuro no es apocalíptica: “Pero se tocó fondo y la aparición de más medios, por el simple hecho de su existencia, enciende la luz al final del túnel. Hay una nueva oportunidad para que se valore la capacidad de muchos periodistas que naufragan en el pesimismo y el desinterés”.
Jorge Fernández Rojas, periodista de Política de Los Andes, vuelve sobre el punto de la realidad laboral, y afirma: “Se mantiene la tendencia que se viene dando desde los 90. La concentración de los medios produjo el consiguiente deterioro en la calidad del trabajo periodístico; un caso evidente es la exigencia en la multiplicidad de tareas que deben cumplir los cronistas. Por eso, el desafío sigue vigente: mantener y acentuar la independencia dentro de un ámbito atomizado”.
Soledad Blat, redactora del diario El Ciudadano, confía en el recurso humano, a pesar de todo, y sostiene: “Hay muy buenos profesionales que buscan la verdad, con idoneidad, ante cada noticia. El periodismo y los periodistas buscan y defienden la verdad más allá de sus propios límites”.
Fernando Montaña, responsable de deportes en el mismo diario, rescata la competencia, ya que “la pluralidad ha derivado en calidad periodística. La formación es mucho más profesional y es evidente que existe un mayor compromiso en la búsqueda de la información, que llega cada vez con más rapidez. Eso es bueno, aunque me preocupa que la ‘noticia urgente’ genere el vicio de una noticia mal chequeada. Respecto a la ética, no se inventa ni se enseña, queda en la conciencia de cada uno saber cuán ético es, por sobre el micrófono o la computadora que tenga ante sí”.
A su turno, Ernesto Ramos, reconocida voz de Elevediez, opina que “existe mucho compromiso y, de hecho, aún hay personas que trabajan por amor a la actividad sin reconocimiento económico”. En esa línea, Ramos destaca al periodismo local como “muy bueno”. “Con respecto a la ética, en líneas generales se respeta, aunque siempre existen personas que responden a determinados intereses extra periodísticos”, concluye.
María Eugenia Romá, de larga trayectoria en Canal 7, es tajante cuando afirma que la calidad del periodismo mendocino es “poca”. “Con los lamentos repetidos de los colegas, se puede armar una lista de los males que afectan a las redacciones: la falta de maestros con la estatura intelectual y la sensibilidad para guiar, la abundancia de personal cooptado por su predisposición natural a aceptar sin preguntar, el constante ir y venir de mano de obra inexperta, el sueldo que denigra, la falta de incentivo para el perfeccionamiento, los recursos limitadísimos y la falta de una reflexión conjunta sobre los tropiezos diarios bajo la presión de la urgencia de los medios”. Contundente.
Federico Lemos, joven redactor de El Sol, opina que la calidad del periodismo local es “mediocre, salvo excepciones, por el hecho de no buscar el perfeccionamiento”. Y explica: “El periodismo local es muy conformista con la información, pero existe como atenuante la urgencia de lo inmediato”. Para Lemos, el compromiso de los hombres de prensa “está relacionado a los intereses económicos, por lo que está limitado”. Da en la tecla cuando se refiere a la formación de periodistas: “Es regular, porque muchos nos formamos y aprendemos en el día a día, ya trabajando”.
Ricardo Mur es de los más populares comunicadores locales. Referente de Canal 9, respecto de calidad y ética, sostiene: “Si nos ajustamos a los nueve puntos del Código Internacional de Ética Periodística, el periodismo mendocino aprueba en cinco o seis, lo que equivaldría a un bueno. El periodismo está encuadrado en la categoría de bien social, por lo tanto, exige que la profesión mantenga un alto nivel de integridad y compromiso”.
A su turno, Laura Rez Masud, también de Canal 9, manifiesta que es imposible hablar de “periodismo mendocino” en términos absolutos, “porque no se puede analizar como un cuerpo, ya que ‘el periodismo’ está compuesto por individuos, y cada uno tiene un nivel de formación, compromiso y conducta ética distinta. Ni siquiera es uniforme la ‘calidad’ que cada periodista pone a su tarea, porque cada nota, editorial o entrevista varía”.
Paola Alé, de El Sol, hace una relación interesante: “Es poco y nada lo que se puede hacer bien desde que se ha instalado la idea de que calidad es igual a inmediatez. Llegar primero parece ser la única cualidad válida para medir un producto periodístico y cada vez se acortan más los tiempos con los que contamos para consultar fuentes, corregir, corroborar datos y si le sumamos que no mucha de la gente ajena a los medios entiende de qué se trata esto, la evaluación es muy negativa”. Así, para Alé, “se diluyen los comportamientos éticos, la formación y el compromiso. Los periodistas muchas veces nos conformamos con que nos atiendan rápido el teléfono, con un ágape y con creer que alguna vez le movimos la temperatura a un gobierno”.
A su turno, el experimentado Rodrigo Sepúlveda, de radio Nihuil, afirma: “No se está haciendo un periodismo de calidad. Los periodistas estamos trabajando mal: con bajos salarios, saturados y con poco tiempo para la elaboración de notas, coberturas, informes. Hay una ‘mcdonalización’ de la noticia. Llegamos a un lugar, hacemos la cobertura y a los dos minutos estamos con otro tema. Somos pocos y eso perjudica nuestro trabajo, nuestra credibilidad y la del medio. Tenemos fallas de formación y, en algunos casos, las conductas éticas de algunos nos llevan a sentir vergüenza ajena. Pero, a pesar de todo, veo con gran expectativa la llegada de compañeros que se suman a la dura tarea de informar con empuje, esperanza y ganas”.
Ignacio de la Rosa, redactor del portal web de noticias Mdz, indica que “en lo que respecta a calidad, existe carencia a nivel general, ya que en los medios son escasos los informes propios, más allá de la coyuntura. Además, esto se ve acrecentado por las conveniencias económicas de los medios, que se aprovechan de la labor de pasantes. Existe también una fuerte diferencia entre diarios y radio, y la televisión, donde los contenidos periodísticos son paupérrimos, no son más que un repaso por los temas de los diarios –impresos o digitales– y las radios”. Respecto de la ética, De la Rosa opina: “La ética, la mayoría de las veces, está ligada a la ideología o intereses de los empresarios de los medios. Nadie es objetivo ni está despojado de prejuicios o ideologías, pero el periodista, siempre, se termina transformando en un rehén de los intereses del medio y, salvo excepciones, puede transformarse en cómplice indeseado de operaciones de prensa”.
Para Juan Carlos Albornoz, editor de Mdz, “a partir de la aparición del fenómeno del periodismo digital en Mendoza, estamos en vías de dar un salto a algo nuevo. Muchos
estamos tratando de armarnos de herramientas para hacer frente al desafío, pero la formación académica sigue muy atrás. Por otro lado, hay algo que nunca cambia: la actitud ética frente a la profesión debe seguir siendo la misma y la metodología también”.
A su turno, Sara González, de larga trayectoria en el Uno, afirma que “el diagnóstico puede variar dependiendo de con quién se haga la comparación, hay provincias en las que el ejercicio de la prensa tiene muchas más falencias que las que puede tener acá. En Mendoza hay diversidad de medios y esto permite mejorar la calidad. Sí falta, sobre todo, incentivo para el perfeccionamiento profesional”.

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