De qué se trata

Según una máxima del periodismo, una noticia tiene que contestar cuatro preguntas: Qué, Quién, Dónde y Cuándo (What, Who, Where, When). Se trata de la teoría de las cuatro W. Pero si queremos ir más allá, tenemos que responder la quinta W: Por qué (Why). Esa es la idea. Bienvenido.

7 de septiembre de 2003

11) Organigrama del terrorismo de Estado en Mendoza

11) Organigrama del terrorismo de Estado en Mendoza

Rodrigo Sepúlveda

Para la aplicación del terrorismo de Estado en Argentina, el Ejército modificó su estructura y dividió al país en zonas y subzonas según marcaba la enseñanza de los generales franceses que habían participado en la batalla de Argelia. La Zona 3, con asiento en Córdoba, fue el dominio del III Cuerpo de Ejército y el general Luciano Benjamín Menéndez uno de sus máximos responsables. Esta zona abarcaba una vasta región de diez provincias (Córdoba, San Luis, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy) dentro de las que estaba Cuyo, denominada Subzona 33. En Mendoza, el Comando de la VIII Brigada de Infantería de Montaña era el que se constituía como Jefatura de la Subzona 33. Luego venían otras divisiones en áreas, subáreas, más políticas que territoriales. En una primera etapa, desde el 22 de diciembre de 1975 hasta el 1 de diciembre de 1977, el responsable de los centro clandestinos que funcionaron en la Subzona 33 fue el comandante de Brigada Jorge Alberto Maradona, fallecido hace unos años. Luego, lo reemplazó el general de Brigada Juan Pablo Saá. El esquema de zonas y subzonas se estableció el 5 de febrero de 1975 y permaneció hasta el 31 de diciembre de 1981 cuando fue modificado.

La Comunidad Informativa

En lo que hacía a la represión ilegal, funcionaba un Comando Militar de Operaciones. Lo integraban su jefe, el comandante de la VIII. Brigada de Infantería de Montaña, el segundo de éste, el jefe de la IV Brigada en representación de la Fuerza Aérea, el responsable de la Delegación Naval en Mendoza y los máximos jefes militares de San Juan y San Luis. Este comando era orientado para su toma de decisiones por todos los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas y de seguridad de cada lugar. Todo esto constituía la Comunidad Informativa.
Por su parte, los servicios de inteligencia nacionales que operaban en cada región, como Policía Federal y Servicio Penitenciario Federal, quedaron incluidos en este esquema bajo el Comando Operacional. Mediante decretos y convenios, las policías provinciales y Servicios Penitenciarios Provinciales, fueron colocados bajo el Control Operacional de las Fuerzas Armadas, desde octubre de 1975.
En los tiempos del brigadier Julio César Santucciones, la Comunidad de Inteligencia o Informativa se reunía una vez por semana en la Jefatura de Policía para “tener la situación exacta y acabada del accionar subversivo que amenazaba la paz pública”.

Tácticas y estrategias

La estrategia antisubversiva se elaboraba en el Tercer Cuerpo o Zona, en Córdoba, y las tácticas operativas en la subzona. En nuestro caso, la VIII Brigada era el lugar donde se tomaban las decisiones de los operativos. Así lo reconoció el propio Santuccione quien en su declaración brindada ante la Cámara Federal el 13 de mayo de 1987 explicó que el accionar de la policía no estaba encuadrado dentro de una “lucha privada o facciosa” sino “que todo el comportamiento contrasubversivo fue institucionalmente dispuesto a través de la cadena de mandos de las Fuerzas Armadas”.
La Comunidad Informativa era la encargada de informar al Comando Militar para que éste decidiera las operaciones a realizar. La acción directa, el brazo que ejecutaba, era el COT, o Comando de Operaciones Táctico.

El COT

El Comando de Operaciones Táctico dependía del Comando Militar, tenía su sede en el Comando y estaba integrado por oficiales del Ejército, Aeronaútica, Policía Federal, policía provincial y por integrantes de los servicios de inteligencia. En representación del Departamento Dos (D-2), un par de oficiales servían de enlace entre el organismo policial y el COT. Eran Eduardo Smaha y Armando Osvaldo Fernández.
Las reuniones del COT “tenían un fin informativo general que la conducción militar brindaba a los organismos de seguridad contribuyentes sobre la situación subversiva en la provincia, tenían carácter de actualización”, declaró Santuccione. Además, para salvar culpas, el ideólogo del Comando Pío XII se ocupó de aclarar que él no integraba el grupo.
Cada movimiento de la denominada “guerra antisubversiva” era planificada por la VIII Brigada y el COT era el encargado de ejecutar los operativos de secuestro para lo cual se pedían zonas liberadas a las diferentes seccionales de policía. Los miembros del COT eran los responsables del traslado de los detenidos a los centros clandestinos y dirigían activamente los interrogatorios bajo tortura. Estaban por encima de sus mandos jerárquicos, ya que se encontraban fuera de las cadenas de mandos naturales y dentro de la cadena de mandos del Comando Militar. 

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